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“Se dice en el arte militar que quien envuelve al enemigo y le corta queda a menudo cortado él mismo. En la economía se produce un fenómeno análogo: tanto más someten los Estados Unidos bajo su dependencia al mundo entero, tanto más caen ellos mismos bajo la dependencia del mundo entero, con todas sus contradicciones y conmociones en perspectiva.”
León Trotsky, Europa y América, 1926
La ofensiva del Estado yanqui contra los inmigrantes iniciada el año pasado por la administración Trump, una profundización de la política de las administraciones demócratas de Biden y anteriormente Obama, en 2026 ha alcanzado cotas brutales con los asesinatos en plena calle de Nicole Good y Alex Pretti en Minneapolis. Hay que sumar la escalada de asesinatos de inmigrantes detenidos en los últimos meses. La muerte de Good a manos del ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) el 7 de enero sirvió como catalizador de una movilización en el Estado de Minnesota, en el medio oeste, que llevó a casi 100.000 personas a las calles de Minneapolis el viernes 23/1, bajo un llamado a la paralización de las actividades (“No work, no school, no shopping”). El posterior asesinato de Pretti, el 24/1, encendió la indignación de amplios sectores de trabajadores, jóvenes e incluso de la cultura y el deporte. Ayer, viernes 30/1, el llamado a la paralización se extendió nacionalmente, con paros parciales de algunos sindicatos y sectores estudiantiles en ciudades de todo el país, de norte a sur, de este a oeste. La situación ha escalado a tal punto que las instituciones imperialistas y sus partidos han activado las alarmas y todos los mecanismos para intentar absorber el descontento y desactivar la movilización. Sin embargo, el conflicto se inscribe en una tendencia a la guerra generalizada que está descomponiendo las bases de sustentación interna del imperialismo yanqui en su propia casa. Los actuales enfrentamientos preparan los futuros choques del proletariado contra su propio Estado y son el escenario de una lucha de programas y estrategias en la pelea para que la clase obrera dé una salida revolucionaria a la crisis del sistema.
El último en entonar el réquiem para el llamado “orden mundial” de posguerra fue el primer ministro canadiense Mark Carney en la cumbre imperialista de Davos. Pero ya Donald Trump lo había anunciado en su primera presidencia al levantar el programa MAGA (Make América Great Again). A fines del año pasado, fue el propio Estado norteamericano el que lanzó su política de ofensiva imperialista total, atacando las bases políticas y morales de la Unión Europea, entronizando su apoyo incondicional a Israel y decretando la Doctrina Monroe 2.0, inaugurada con su actual intervención sobre Venezuela.
Esta crisis, que puede verificarse en la debacle de las instituciones internacionales (ONU, OMC, FMI/BM, EU, OTAN) y de las relaciones entre los estados es sólo un aspecto de una totalidad, que los marxistas analizamos a partir del concepto de equilibrio inestable y sus combinaciones, entre los equilibrios económicos, interestatales y de lucha de clases. La ruptura de ese equilibrio está siendo encarada por Trump y el imperialismo norteamericano con esta línea ofensiva, en un momento histórico preciso, caracterizado por la descomposición imperialista y por la necesidad de completar la asimilación de los ex Estados obreros, centralmente Rusia y China. Pero esta ofensiva implica toda una serie de contradicciones internas ante la ruptura de este equilibrio.
El estallido de todas las cínicas “reglas del orden internacional” establecidas por el propio imperialismo para intentar mantener cierto equilibrio para derrotar a la clase obrera mundial y al bloque de los Estado obreros luego de la segunda guerra mundial, ahora reemplazadas por la imposición de la relación de fuerzas pura y dura a partir de antagonismos económicos, aranceles y eventualmente (y cada vez más asiduamente) por las armas, genera un erosión de las propias instituciones de la democracia imperialista puertas adentro. Esta erosión, que no es nueva, ha llevado a estas instituciones más allá de su punto de maduración, es decir, a la descomposición, detonando los mecanismos de dominación de las masas desarrollados históricamente por el imperialismo norteamericano, mecanismos que no por nada sirvieron de ejemplo al resto de los Estados imperialistas y también, de forma muy limitada, a las semicolonias, con su farsa de división de poderes, garantías constitucionales y “voluntad popular” expresada en las urnas. No se trata de una orientación particularmente reaccionaria de la actual administración, sino de elementos estructurales anclados en la descomposición del capitalismo como sistema, que arroja a una porción cada vez más masiva de la humanidad a la miseria, la desocupación, la migración obligada, la guerra y el genocidio (Palestina).
La ofensiva imperialista actual tiene en su núcleo el establecimiento de una nueva relación entre el capital y el trabajo; se comienza a resquebrajar así, junto a la envoltura democrática de la dictadura del capital, el equilibrio social. El enfrentamiento entre las clases fundamentales queda planteado. Las actuales movilizaciones y los paros parciales en el conjunto de EEUU contra las razzias y los centros de detención del ICE, y más en general contra la brutal política represiva interna del Estado norteamericano, deben entenderse como una preparación en esta lucha. Lucha que para el proletariado no puede tener otro objetivo que el poder del Estado para dar una salida revolucionaria al equilibrio inestable en crisis.
La actual lucha contra el ICE y sus métodos de terrorismo de Estado es un enorme ejemplo para los trabajadores de todo el mundo. Aún sin ser plenamente conscientes, los trabajadores de Minneapolis, Saint Paul y del conjunto de EEUU están dando una pelea antiimperialista, poniendo un obstáculo mayúsculo a los intentos de Trump de avanzar hacia el control de América Latina, Medio Oriente, Groenlandia y, hasta el final, de todo el planeta. Los métodos de lucha callejera y la organización de la autodefensa, así como la perspectiva de huelga general, son elementos destacados para desarrollar un programa de enfrentamiento al Estado imperialista.
La potencia de la lucha ha llevado a las mediaciones burguesas a actuar. Es el caso del Partido Demócrata, que pretende absorber las movilizaciones llevándolas al parlamento, a partir de una negociación por los fondos destinados al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), y a las elecciones de medio término de noviembre de este año. Como su pata izquierda, aparecen los sectores “combativos” del sindicalismo, como la dirección del UAW (automotrices) que llama a organizar la huelga general… para 2028! O el DSA (Socialistas Democráticos de América), que cuestiona al establishment demócrata pero no sólo no rompe con ese partido imperialista sino que no ofrece más que un programa de tibias reformas para intentar recomponer la podrida democracia burguesa yanqui.
La pelea contra el ICE ha destacado a una nueva generación de luchadores que ensayan tácticas de lucha “anticapitalistas”, poniendo en el centro de sus acciones a las empresas que bancan al ICE y la política anti-inmigrantes de Trump, como la hotelera Hilton que aloja a los efectivos de la “migra”, los restaurantes y tiendas que los alimentan, a las aerolíneas encargadas de las deportaciones y a los propios aeropuertos. También practican el boicot a las empresas que delatan a los inmigrantes y prestan sus instalaciones para las redadas. Estas interesantes iniciativas, sin embargo, serían elevadas a la enésima potencia bajo la dirección de los sindicatos de esas ramas económicas. Por no hablar de los sindicatos industriales capaces de golpear en el acero, el aluminio, el petróleo y las automotrices, ramas que Trump usa como armas de destrucción masiva contra los trabajadores del resto del mundo con su guerra arancelaria y sus intervenciones militares (Venezuela). Los elementos de autodefensa también podrían verse fortalecidos a partir de su estructuración por las organizaciones obreras. Es fundamental la inserción de los sindicatos en los lugares de trabajo a través de delegados y comités elegidos y mandatados por la base. Para ello, por supuesto, se hace necesario recuperar los sindicatos y las centrales sindicales de manos de la inmunda burocracia sindical imperialista, que ha visto detener, deportar e incluso asesinar a sus propios afiliados por el ICE sin mover un dedo.
En América Latina, percibida como patio trasero por Trump, la mejor forma de apoyar a los trabajadores norteamericanos en lucha es enfrentando a nuestros propios gobiernos y burguesías, que intentan hacer pasar el ataque de las reformas pro imperialistas como la reforma laboral y el resto de reformas de Milei, los ajustes de Lula y la represión de Boric que promete ser fortalecida por Kast. Lo mismo en el resto de los países de nuestra región.
No será posible enfrentar la dirección imperialista de los sindicatos con las manos vacías, es clave construir un partido revolucionario de la clase obrera, capaz de dirigir al proletariado en su ruptura con las instituciones y los partidos de la democracia imperialista y que se constituya como sección norteamericana del partido mundial de la revolución, la IV Internacional.
¡Destrucción del ICE y de todo el aparato represivo!
¡Fuera el imperialismo de Venezuela, el Caribe y de toda América Latina!
¡Fuera yanquis de Medio Oriente!
¡Por un gobierno obrero, por una Federación de Repúblicas Socialistas de América!
El viernes 23 de enero, la empresa multinacional WEG lanzó una nueva tanda de despidos echando a 19 operarios a lo largo del fin de semana. Más tarde, desvinculó a varios jefes y supervisores, mostrando que lo que llaman “reestructuración” va en serio. Los compañeros respondieron con protestas de los despedidos en el portón y un quite de colaboración bajando la producción en la línea.
No se trata de un hecho aislado: la política de reducción de operaciones, cierres y despidos se da en todo el país, salvo en nichos muy puntuales de la producción que privilegia el gobierno lamebotas de Milei y sus socios imperialistas como la minería, el agro y Vaca Muerta. Pero también se multiplican las acciones obreras de resistencia, como los paros en Lustramax, Neumáticos Ruíz y Acindar, la lucha de los estatales con el Garrahan a la cabeza, las ocupaciones que vimos el año pasado en PR3. El ataque patronal contra el salario, los puestos y las condiciones de trabajo se da en medio del intento de las empresas y el gobierno de imponer una reforma laboral que modifique las relaciones capital-trabajo a favor de ellos. Buscan desmantelar la organización sindical en las fábricas, prohibir las asambleas y bloqueos, acabar con la negociación colectiva, flexibilizar los turnos y todas las condiciones de trabajo, rebajar aún más los salarios, entre otros. Todo en nombre de la competitividad de sus empresas en el mercado mundial. Por eso, usan la apertura de las importaciones como lanza para intentar derrotarnos.
La empresa tiene dos fábricas en la provincia de Córdoba, una en San Francisco que produce tableros eléctricos y otra en Córdoba capital, de motores destinados centralmente a la línea blanca (lavarropas y secarropas). La apertura de las importaciones ha afectado a esa rama, sobre todo obligando a las empresas a bajar los precios por la competencia de Brasil y China. Se trata de un descalabro producido por la propia desorganización económica capitalista. Pero por supuesto, WEG responde sin perder un centavo, con lo que llaman una “reestructuración”. Entendemos que esto probablemente signifique convertir la fábrica en una ensambladora, donde se monten piezas importadas. Esto ya ha pasado en muchas fábricas, sin ir más lejos en la vecina VW, donde cambiaron el mecanizado y armado de cajas de cambio por el ensamblado de motos y colectivos. Esta reestructuración, por supuesto, significa menos puestos de trabajo. WEG no pierde guita y los que pagan son los trabajadores, tirados a la calle como scrap. ¡No lo podemos permitir! Es necesario mantener la unidad con asambleas conjuntas entre despedidos y no despedidos y avanzar en la paralización total de la producción.
Los trabajadores industriales tenemos que enfrentar la desorganización económica que destruye nuestras condiciones de vida y trabajo. Para eso, es necesario ponernos en pie de lucha e imponer que la empresa abra los libros contables para ver cuál es la supuesta crisis que tiene y también los negocios que viene haciendo con el resto de las empresas a nuestras espaldas. No vamos a pagar su crisis: impongamos el control obrero de la producción y luchemos por el control de toda la rama, para así imponer las escalas móviles de horas de trabajo y salarios. Para eso, necesitamos recuperar la UOM y los sindicatos, sacándonos de encima a una burocracia que cacarea pero no toma ninguna medida firme contra los despidos que vienen afectando a los metalúrgicos desde hace más de dos años.
No hay nada que esperar. ¡Hay que salir a enfrentar la ola de despidos ya! Necesitamos un paro provincial metalúrgico por la reincorporación de los 19 despedidos de WEG y de todos los despedidos de la rama. Basta de despidos. El paro provincial debe servir también para preparar el paro nacional para el día en que se trate la reforma laboral (10 u 11 de febrero), no alcanza con marchas, debemos golpear a las patronales en la producción para hacerlos retroceder y pasar a la ofensiva.
Incendios en la Patagonia
El megaincendio que arrasa ya más de 40 mil hectáreas en la región cordillerana norte de Chubut, tuvo dos focos principales. Inició el 9 de diciembre de 2025 con un foco provocado por la caída de un rayo durante una tormenta en la zona intangible del Parque Nacional Los Alerces. En su desarrollo descontrolado, confluyó finalmente con otro foco, de causas aún indeterminadas, iniciado el 5 de enero de 2026 en Puerto Patriada (Reserva Forestal Lago Epuyén). Afectando miles de hectáreas de bosque nativo, campos, animales y viviendas en puestos y en zonas pobladas como Villa Lago Rivadavia, y cercando peligrosamente a la localidad de Cholila. Las dimensiones dantescas de esta catástrofe ambiental, pasan de la tragedia a la farsa cuando se analizan las responsabilidades políticas en la cadena de toma de decisiones que nos trajo a este punto crítico y en gran medida irreparable para el ambiente y la población de la región.
Los incendios forestales no son nuevos, ni pueden suprimirse por completo. Pero asistimos a la crónica de una catástrofe ambiental y social anunciada. Especialistas de la zona, pobladores, guardaparques y brigadistas, vienen advirtiendo con sobrada antelación que este escenario era altamente probable tanto por la larga serie de años de sequía (baja acumulación de nieve en el invierno, reducción de los glaciares), como por el criminal desfinanciamiento y la subejecución de los planes de prevención de incendios forestales. Los incendios de esta magnitud no se apagan, se previenen. La motosierra de Milei y el ajuste de los gobernadores fueron los acelerantes de este megaincendio.
Las ridículas acusaciones contra supuestos mapuches u otros fantasmas, buscan justificar la criminalización de la protesta social en ascenso y sacar del centro a los responsables políticos del ajuste y la histórica precarización sobre brigadistas, guardaparques, técnicos y científicos, así como de la inoperancia burocrática y la especulación con fondos públicos para prevención de incendios, que fueron subejecutados y desviados. Décadas de investigaciones, proyectos aplicados, relevamientos científico-técnicos y planes preventivos en la región han sido incinerados por la motosierra y la especulación política con fondos públicos, alimentando el fuego.
De la precarización al vaciamiento
Los especialistas y brigadistas experimentados en el combate de incendios forestales señalan que la dotación mínima de personal de brigadas, dependiente de Parques Nacionales, debería ser de 700 trabajadores. En 2023 eran sólo 430 en todo el país, y bajo la gestión de Milei bajó a 390. Todos, absolutamente todos los brigadistas son contratados (artículo 9) del Estado Nacional. Contratos que caen en diciembre (cuando inicia la temporada de mayor riesgo de incendios), y continúan trabajando sin contratos firmados hasta marzo/abril del año siguiente. Son brigadistas experimentados, muchos de ellos con una antigüedad de 20 años de contratos basura. La precarización impuesta durante el kirchnerismo, siguió con Macri, Fernández y ahora Milei. Llevamos 20 años de superexplotación de la capacidad humana de trabajo de este sector de trabajadores especializado que trabaja en condiciones de altísimo riesgo de vida. Percibiendo salarios que van desde los 600 mil en la zona centro del país, a 860 mil en la región patagónica. Obligados al pluriempleo, como la mayoría de los asalariados en Argentina, ven sus ingresos reducirse durante una crisis como esta, cuando están abocados full time.
En el ataque del megaincendio de Chubut, brigadistas de todo el país están trabajando sin francos hasta el agotamiento. Como el gobierno nacional no les paga horas extras, acumulan días de franco que deben tomarse en invierno. Es entonces cuando el servicio se queda sin personal para realizar las tareas de prevención de incendios (cortafuegos, desmalezamiento, reducción de material combustible en zonas boscosas, etc.). Esto explica sólo un aspecto parcial del ciclo del fuego al que nos lleva la política de ajuste presupuestario y precarización laboral de los sucesivos gobiernos.
Ninguna declaración de emergencia ígnea que no incluya las demandas de los brigadistas
Ignacio Torres, gobernador de Chubut, dejó desamparados a los damnificados del incendio del verano de 2025 que devoró decenas de viviendas, y pisó los fondos destinados hace más de dos años a prevenir esta catástrofe en la Reserva Forestal Lago Epuyén. Ahora se asume vocero de los gobernadores de la Patagonia que quieren usar la crisis ígnea para negociar más caro su apoyo a la reforma laboral y demás leyes antiobreras de Milei. Así negocia la política burguesa en la cueva de ladrones que es el Congreso. Ningún apoyo a esta rosca de piromaníacos.
Las demandas inmediatas de los brigadistas son muy concretas: recomposición salarial acorde al costo de vida, pase a planta permanente de todo el personal de brigadas, y un régimen especial de jubilación. Ninguna declaración de emergencia que deje afuera estas demandas urgentes, opuestas por el vértice a los proyectos de reforma laboral del gobierno.
Los responsables del desmanejo del fuego y de la precarización de nuestros brigadistas, no pueden ahora arrogarse encabezar los planes de reconstrucción de viviendas y mitigación del daño. Los trabajadores de diversos ámbitos junto a los pobladores autoorganizados que pusieron en pie brigadas voluntarias, abrieron escuelas para que sean centros de organización para la asistencia y alimentación de los combatientes, y de refugio de damnificados, quienes ya están sosteniendo a quienes perdieron sus viviendas y a quienes las están defendiendo, son los más calificados para llevar adelante los planes de emergencia ígnea.
No sólo es la emergencia habitacional inmediata de los pobladores que perdieron sus viviendas en el fuego. Es la anticipación de la crisis que provocará en los pequeños productores ganaderos de la zona, tanto los que perdieron sus animales, como aquellos que pudieron salvarlos y llevarlos a la invernada. No habrá entonces pasturas disponibles para el invierno. Y es la anticipación a los grandes intereses capitalistas y del imperialismo que se benefician en estas catástrofes, buscando cambiar el uso del suelo y apropiarse de territorios.
En la Patagonia: ausente Milei, ausente la CGT
Indignación provoca el presidente, de joda en Mar del Plata y de gira chupamedias detrás de Trump, ausente en esta crisis (como es su costumbre). Otro gran ausente es la CGT, metida en su rosca para negociar la reforma laboral, mientras los brigadistas precarizados están batallando hasta el agotamiento.
Son los trabajadores de la educación quienes abrieron sus escuelas como centros de organización. Son los trabajadores de la salud quienes curan y rehabilitan a brigadistas y voluntarios afectados por el fuego. Son los trabajadores rurales y pobladores quienes asistieron a vecinos, abrieron cortafuegos y caminos como vías de escape del fuego en tiempos récord. Son miles de personas de todo el país quienes hicieron llegar insumos para las brigadas, para su alimentación y para su salud.
Esta inmensa capacidad de organización y movilización de recursos se vería potenciada si los trabajadores tomáramos la dirección de nuestros sindicatos y ampliáramos sus funciones. No sólo para organizar a través de los sindicatos la confiscación obrera de alimentos y demás insumos necesario de grandes supermercados como La Anónima, o del equipamiento para el combate del fuego en los corralones, sino para imponer el control obrero de la producción, enfrentando la anarquía del capital basada en la explotación del proletariado y la expoliación de los recursos naturales, y centralizar las fuerzas desplegadas ahora en la crisis. Y será tanto o más importante para poder trazar los planes de mitigación del daño ambiental y social desde los intereses de la clase obrera como caudilla de los pobladores y las comunidades de la comarca andina, enfrentando toda maniobra expulsiva de la población y especulativa sobre las tierras afectadas.
Con esta perspectiva, debemos discutir ningún apoyo a los gobernadores y su cínica negociación de la Emergencia en el Congreso. Abajo la reforma laboral y la reforma a la ley de glaciares. Impongamos a las centrales y sindicatos un Paro General y un plan de lucha nacional que derrote los planes antiobreros del gobierno.
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¡Derrotemos la agresión imperialista en Venezuela, con la clase obrera organizada!
¡Fuera yanquis del Caribe y América Latina!
En la madrugada del 3 de enero, el imperialismo norteamericano bombardeó regiones de Venezuela y capturó a Maduro y su esposa, en su escalada por disciplinar a la región con su “nueva doctrina Donroe”, como la hace llamar.
Es evidente que no van a ser los gobiernos supuestamente progres de los Lula, Sheinbaum o Petro los que saldrán a defender al pueblo venezolano, ya que están unidos por múltiples lazos al imperialismo norteamericano. Tampoco habrá una respuesta de las burocracias restauracionistas de China y Rusia, ya que pretenden asimilarse al sistema capitalista negociando con el descompuesto imperialismo norteamericano.
La escalada guerrerista que abrió Trump al bombardear Venezuela indefectiblemente acelera los tiempos de la lucha de clase y son procesos históricos que obligan a nuestra clase a saltar etapas, o comprimirlas, es decir, se deben tomar tareas transicionales en la lucha por el poder para no sufrir una derrota catastrófica. Es tarea del proletariado venezolano poner bajo control obrero la rama petrolera, quebrar al ejército, recuperar las armas y organizar la lucha por un gobierno obrero, creando destacamentos de vanguardia para construir un partido revolucionario como sección de la IV Internacional reconstruida. Debemos, como revolucionarios, apoyar a los grupos trotskistas de Venezuela que peleen por esta perspectiva y levantar bien en alto para la región la ocupación de toda empresa yanqui, como Chevron y otras, en una lucha antimperialista contra todos los gobiernos de turno, así sean aliados proimperialistas, como los Milei, o supuestos opositores, como Lula.
Son los trabajadores venezolanos los que deben saldar cuentas con el gobierno descompuesto de Maduro y las cúpulas militares. Hay que destruir a las fuerzas represivas como la policía y las fuerzas parapoliciales, que fueron las garantes del saqueo y explotación al pueblo. Hay que desarrollar los embriones de un proceso revolucionario para derrotar la ofensiva norteamericana y estar mejor preparados para los futuros objetivos del imperialismo, como puede ser Cuba.
Llamamos a los trabajadores de EEUU a enfrentar a Trump, romper con los partidos imperialistas y aliarse a los trabajadores de la región que pelean contra el imperialismo por una salida revolucionaria, por una Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina y el Caribe.
Proponemos una reunión urgente de las tendencias trotskista en la región para discutir una campaña internacional y acciones en común.
La crisis económica no se toma receso por fin de año. Mientras, los gobiernos de Milei y Llaryora se encargan de garantizar los negocios de los empresarios, que quieren hacernos pagar su fiesta. La cara más cruda de este ataque, orquestado por el gobierno yanqui y el FMI que manejan el joystick de su representante Milei, son los despidos, los cierres de líneas de producción y hasta de fábricas enteras como los recientes casos de Electro Part (metalúrgica) e IBF (neumático). Esta ofensiva pretende ser coronada con la reforma laboral que el gobierno debió posponer para febrero.
Mientras tanto, en el congreso nacional y en la legislatura provincial, gobiernos y oposición vienen de debatir los presupuestos de ambos niveles del Estado capitalista. Discuten, en tanto representantes patronales, como repartir parte de la plusvalía que extraen a nuestra clase a través de los impuestos. Es otra vía para aplicar el ajuste a los trabajadores, principalmente a los estatales, sometiéndolos al congelamiento salarial, a despidos y al deterioro de sus condiciones de trabajo.
En Córdoba, Llaryora pretende desatar el nudo de la vieja disputa patronal con Nación por los fondos de la caja de jubilaciones aplicando un descuento extra a los trabajadores aportantes (lucifuercistas, judiciales, bancarios de Bancor, municipales de la capital, estatales provinciales, entre otros). Incluso amenaza con dejarle los despojos de la caja, utilizada como una lata donde meter la mano desde hace años por los gobiernos cordobecistas del PJ provincial y sus aliados, a los sindicatos. O unificarla con ANSES, otra fuente del saqueo de los diferentes gobiernos nacionales. Los descuentos, que van del 2% al 8% según una escala arbitraria fijada por el propio gobierno, han desatado la bronca de los estatales, ya sometidos a la destrucción salarial del tandem Milei-Llaryora y a un crecimiento exponencial del trabajo precarizado, sobre todo desde la pandemia. Las jubilaciones son lastimosas, luego de múltiples recortes y diferimientos, como denuncian los jubilados de Plaza San Martín todos los miércoles.
La burocracia sindical, que todo 2025 se ha limitado a hacer campaña electoral por alguno de los tres candidatos del peronismo, se ha visto obligada a salir, si bien con marchas sin paro y acotadas a los cuerpos orgánicos, salvo en aquellos sectores donde el activismo se viene organizando como en Judiciales, el SUOEM y la docencia de capital donde se recuperó la delegación de la UEPC.
Es necesario organizar la lucha en los lugares de trabajo, reforzando las asambleas e imponiéndolas en los lugares donde no se realizan, expulsando a los delegados vendidos. Mocionemos el llamado a poner en pie un congreso de delegados estatales con mandato de base, para organizar la lucha e imponer el paro provincial con toma de edificios. Tomemos el ejemplo del movimiento obrero que sale a luchar en Europa contra la crisis, ¡ocupemos todo!
La burocracia sindical es cómplice de Llaryora y Milei, ¡debemos echarla y recuperar los sindicatos! Además, nos mantienen divididos; la lucha de los trabajadores aportantes a la caja, para triunfar, deberá extenderse al conjunto de la clase obrera, principalmente a su núcleo industrial que es el que viene sufriendo los ataques más cruentos con despidos, retiros voluntarios y cierres. Impongamos un congreso provincial de delegados con mandato de la industria, los servicios, estatales, desocupados y jubilados, convocando a la juventud, para votar un programa y el paro provincial para derrotar el ajuste y pasar a la ofensiva.
Marchemos en todo el país el 18 de diciembre
El gobierno de Milei quiere tratar, en sesiones extraordinarias del Congreso, el presupuesto 2026 y la reforma laboral como el comienzo de una “era reformista”, como denominó LLA a su segunda etapa al frente de la presidencia. Intenta mostrar al imperialismo norteamericano que tiene consenso político, ya que demostró en el plano económico un rotundo fracaso y tuvo que ser rescatado por Trump. El triunfo electoral de medio término ha hecho creer a los libertarios que eso les da consenso social para avanzar con las reformas laborales, previsionales y tributarias, entre otras, pero ese escenario no existe y aún debe dirimirse en los procesos de la lucha de clases.
El gobierno está atacando a los trabajadores en absoluta debilidad, apoyándose en la crisis de la oposición burguesa (centralmente del peronismo), pero en medio de un alza en la inflación, de una ola de cierres y despidos en las fábricas, reprimiendo en Mendoza a los que luchan contra el proyecto minero San Jorge y con una enorme pauperización de las condiciones de vida. A esto se suma un elemento muy importante, que es que su garante, Trump, tiene conflictos internos en su propio país y está perdiendo peso político para imponer otro salvataje a una semicolonia.
Nosotros no sólo nos tenemos que oponer y derrotar la reforma laboral, sino que tenemos que abrir un debate al conjunto de los trabajadores planteando que tenemos que recuperar la dirección de nuestras organizaciones, que son los sindicatos, para reorganizar nuestras filas ante la desorganización de la economía y sólo confiar en nuestras propias fuerzas. No es lo mismo ir de forma individual a negociar en recursos humanos, que ir con los delegados combativos y el sindicato recuperado a negociar. Acá el estado está para proteger los negocios de los patrones, nuestra organización está para preparar las condiciones de enfrentar el sistema capitalista.
La reforma laboral intenta estatizar aun más a los sindicatos y las condiciones de trabajo y no es verdad que busca la libertad de los trabajadores en su relación con los patrones. Con sus leyes e instituciones pretenden reglamentar la explotación y quitarle todo filo revolucionario a los sindicatos e impedir nuestra organización en las fabricas con delegados. Por eso tenemos que recuperar los sindicatos y echar a los burócratas y delegados vendidos, ellos son los que están bancados por el estado burgués como agentes de la burguesía en nuestras filas. Esta burocracia está dejando pasar los despidos y cierres de fábrica y la caída en nuestros salarios y están dispuestos a negociar algunos aspectos de la ley de reforma laboral. Ellos sólo están llamando a una movilización para el 18 de diciembre, sin paro.
Por eso nuestra pelea, mientras explicamos a los trabajadores el ataque que significa esta reforma, debe ser por la independencia de los sindicatos del estado burgués y rechazar todas las leyes laborales que nos aten a un estado de clase que no es el nuestro y que no defendemos, más bien nos organizamos para destruirlo. Tenemos que desarrollar una vanguardia organizada en partido revolucionario.
La clase obrera, en su larga historia, ha conquistado métodos y programa para derrotar a la burguesía en la producción. Hoy podemos ver en el mundo cómo sectores que se levantaron en contra del genocidio en Palestina están enfrentando a sus gobiernos, como en Italia o Portugal (contra una reforma laboral) con la huelga general, la ocupación de fábricas, piquetes y bloqueos. Son un gran ejemplo para que nosotros en la región despleguemos una gran lucha para echar al imperialismo de América Latina y unirnos al proletariado venezolano que está siendo asediado.
Impongamos asambleas en los lugares de trabajo, mocionemos paro general activo para cuando se trate la reforma laboral y una gran movilización al congreso para derrotar el plan Milei-Trump. Discutamos un programa de transición que plantee el control obrero, la escala móvil de horas y salario, ocupación de fábricas, y lugares de trabajo, y votar delegados de base con mandato para un Congreso de delegados de base para discutir un plan de lucha.
Nosotros el 18 de diciembre vamos a marchar en la columna independiente con los sindicatos independientes, delegados antiburocráticos, el movimiento piquetero y organizaciones de izquierda, que fue votada en reuniones del Plenario Sindical Combativo y en la reunión en zona norte impulsada por el Suteba Tigre, y a las 18 hs participaremos de un acto en plaza de mayo. En las provincias, participaremos de las columnas independientes que están organizando las seccionales recuperadas y los sectores sindicales combativos. Y llamamos a ponerlas en pie donde aún no se esté planteando esa iniciativa.
En el día de la fecha, los obreros de la fábrica IBF Tires, que producen neumáticos de competición para karting en Córdoba capital, se encontraron con el portón de ingreso cerrado. Un rato más tarde, ingresaron todos los compañeros con la presencia del Sutna Córdoba y fueron notificados de los despidos la totalidad de los obreros. En este momento se encuentran tomando la planta ante la negativa de la patronal a reincorporarlos.
Las patronales del neumático, como el gobierno de Llaryora y la burocracia sindical, son cómplices de Milei y su avanzada para asestarnos un golpe político con la reforma laboral, pretendiendo llevar a ley los avances de la superexplotación y pauperización de nuestras condiciones de trabajo. Pero eso está por verse. Debemos confiar en nuestras propias fuerzas, por eso es central que el gremio del neumáticos, SUTNA, extienda el paro de FATE que se desarrolla en este momento a toda la rama a nivel nacional e incluya como punto central de la paritaria la reincorporación inmediata de los compañeros de IBF y de todos los despedidos de la rama.
Debemos rodear de solidaridad la planta y reivindicar nuestros métodos de clase como la ocupación para demostrar así el poder de la clase obrera en la producción.
Debemos darnos un debate al interior de la clase en la necesidad de convocar a un Congreso de delegados de base mandatados para preparar las condiciones para un paro general activo, por la reincorporación de los trabajadores de IBF Tires y de todos los despedidos, luchando por un programa obrero que plantee el control obrero y las escalas móviles de horas de trabajo y salario, entre otros puntos. Y por un plan de lucha que enfrente las reformas antiobreras e imponga todas nuestras demandas.
Desde la COR nos solidarizamos y quedamos a disposición de las acciones que definan los compañeros de IBF.
COR
Corriente Obrera Revolucionaria
Regional Córdoba
En el marco de las masivas movilizaciones en repudio a los proyectos megamineros de expoliación de los recursos naturales de Milei, Cornejo y las patronales mineras, este jueves 12 por la noche la Policía de Mendoza desató una feroz represión, dejando un saldo de 13 manifestantes detenidos, y decenas de heridos y golpeados.
Con el claro mensaje político de que la megaminería va a pasar a sangre y fuego, a pesar del rechazo de grandes sectores de trabajadores y la juventud de Mendoza, Cornejo quiere mostrar al país y a los grandes capitales que es el mejor alumno del entregador serial de recursos naturales al imperialismo, Javier Milei.
Pero la enorme movilización que sacude a la provincia demuestra que sobran fuerzas para enfrentar estos proyectos entreguistas y proimperialistas.
Exigimos el cese de la represión, y la libertad inmediata de todos y todas los compañeros detenidos!!! Basta de criminalizar la protesta.
COR Corriente Obrera Revolucionaria
Este 9 de diciembre se librará una nueva batalla en la larga historia de la disputa por el agua en la provincia. Y con ella, la relación de fuerzas en las que se van a dirimir las peleas por venir como son las reformas laboral, educativa, previsional, etc.
El agua de Mendoza no se negocia es la bandera de la amplia movilización popular en defensa de un recurso tan vital como escaso para una población que vive en el desierto. “El orden social no se negocia” responde con violencia el gobierno de Alfredo Cornejo, lobbysta profesional que pasó de vender sus servicios a los dueños de la tierra en el Valle de Uco votando en contra de los planes mineros, a atar los destinos de su segundo mandato como gobernador al desarrollo de la minería a cielo abierto. Como quien “huele el tiempo que viene”, este gobierno asumió la tarea de “diversificar la matriz productiva” generando las condiciones para la expoliación de recursos minerales que demanda el imperialismo, salida burguesa al estancamiento de la economía regional.
La disputa por el agua en Mendoza tiene una larga historia de lucha. Cornejo quiere tomarse revancha contra las masas que derrotaron en 2019 la reforma de Ley 7722 que establece límites a las actividades mineras metalíferas en resguardo del agua. Aquella gesta de diciembre de 2019 fue un triunfo de un movimiento heterogéneo de masas contra el acuerdo político entre la UCR y el PJ que votó una ley en favor de los intereses mineros, y 10 días después tuvo que derogarla.
La pesadilla de esa derrota política, atormenta a Cornejo. Asumió su segundo mandato con el objetivo de revertir los tantos. Como agente directo de los intereses imperialistas, avanzó en un conjunto de medidas que han puesto al semiestado provincial a funcionar como brazo ejecutor de los planes de expoliación de los recursos naturales. Pactó la zonificación productiva con los sectores burgueses ligados a la agroindustria. Estableció con la agencia sionista Mekorot, convenios para la elaboración de planes del manejo del agua en función de los intereses mineros. Con la colaboración del peronismo en crisis y, sobre todo de la burocracia sindical, ha logrado asestar a los trabajadores derrotas parciales, con despidos, privatización de servicios, modificación de regímenes laborales, destrucción del salario e imposición de medidas de precarización y pagos por productividad. Incluso avanza en una reforma educativa que complemente la reforma laboral nacional, y prepare a la juventud como mano de obra barata y sumisa de una economía reprimarizada.
Se convirtió en el gobernador más peluca, aliándose a Milei para actuar como agentes del capital imperialista, vendiendo una provincia “ordenada” y el control social a fuerza de brutalidad policial y criminalización de la protesta. Su manejo de la legislatura y del poder judicial, ha impuesto el endurecimiento de penas y un rígido protocolo de control de la calle, restricción de libertades elementales y persecución contra toda expresión de disidencia.
Pero el accionar represivo sistemático, la detención y judicialización de militantes de izquierda, dirigentes sindicales, referentes de movimientos sociales y ambientales, no sacó la lucha de las calles. Y pese a revalidarse en estas elecciones legislativas, no tiene base social para avanzar en imponer los planes de expoliación que vendió al imperialismo.
IMPONGAMOS UN PARO GENERAL ESTE 9/12 Y UN PLAN DE LUCHA
Este 9 de diciembre, Milei enviará al congreso su proyecto de reforma laboral. Las comisiones internas antiburocráticas, seccionales recuperadas, delegados y agrupaciones combativas se están preparando para enfrentarla, impulsando encuentros como el de Zona Norte en Bs.As. y en Córdoba.
En Mendoza está en marcha una jornada de lucha durante la votación en senadores de las declaraciones de impacto ambiental que habiliten el avance a la fase de explotación de proyectos metalíferos (San Jorge en Uspallata). Se preparan caravanas desde todos los puntos de la provincia hacia la legislatura. El gobierno pretende encorsetar el movimiento en un gran corral dispuesto en la plaza independencia, al que se podrá acceder previo reconocimiento facial e identificación individual. Una provocación que no debemos aceptar.
La enorme movilización que ya está en marcha tiene que interpelar directamente a la burocracia sindical responsable de mantener fuera de esta disputa, tanto por la reforma laboral como por los planes de expoliación minera, a los trabajadores de las principales ramas de la producción y los servicios industriales. Muchos obreros calificados de la construcción, la metalmecánica, el petróleo y la industria mendocina en general, tienen experiencia con la minería, porque tuvieron su paso por Veladero (yacimiento en explotación a cielo abierto, situado en la vecina provincia de San Juan, entre los 4000 y 4850 msnm). Conocen en carne propia las pésimas condiciones de trabajo de la minería, y la absoluta incapacidad de control alguno de parte del Estado sobre la actividad, tanto en resguardo de la vida de los trabajadores, como de su impacto ambiental. Así también están sufriendo en carne propia el agotamiento de la industria petrolera extractiva convencional que los explotó y ahora los expulsa a la desocupación.
Es fundamental impulsar la deliberación en los lugares de trabajo, imponer a la CGT y la CTA la convocatoria a paro general para este martes 9/12, para movilizar masivamente y retomar la iniciativa obrera frente al accionar estatal como brazo ejecutor de los planes imperialistas de expoliación y ataque a la clase con su reforma laboral. Desafiarlos con los métodos de la clase trabajadora, con la huelga y la movilización, con las ocupaciones de los lugares de trabajo y los cortes de arterias estratégicas, nos pondrá en mejores condiciones para las batallas por venir.
Este 9/12, no cerrará nada. Puede abrir un enorme proceso de lucha si los trabajadores que movilizaremos inorgánicamente por la complicidad de la burocracia, llevamos este debate al interior de nuestros lugares de trabajo y hacia nuestros sindicatos. Tenemos que echar a la burocracia cómplice y a los delegados que les responden, para recuperar los sindicatos en este proceso de lucha contra Cornejo, Milei y sus planes al servicio del imperialismo.
El congreso y la legislatura son las instituciones de esta democracia para ricos, donde los capitalistas dirimen sus disputas y legalizan sus planes de expoliación y las condiciones generales de la explotación de las masas asalariadas. La clase trabajadora tenemos que poner en pie nuestras propias instancias de deliberación, orientando la discusión de un programa con independencia de clase, y de un plan de lucha que avance en medidas de control obrero sobre la producción. Esta es la importancia de un congreso de delegados de base, con mandato de cada lugar de trabajo de la industria, servicios y estatales. Preparar esta instancia es la tarea de este momento.
El gobierno de Milei intenta dar un golpe político a los trabajadores con la reforma laboral. Pretende llevar a ley los avances en la superexplotación y pauperización de nuestras condiciones de trabajo de los últimos años. Este ataque, que cuenta con la venia del imperialismo norteamericano, también es saludado por el peronismo y la burocracia sindical, que se preparan para negociar.
Es importante que abramos un debate al interior de nuestra clase, dejando en claro que hay otra salida a la crisis a la que nos llevan los Milei, la oposición burguesa, los empresarios y la burocracia sindical. Debemos confiar en nuestras propias fuerzas, ninguna fracción de clase burguesa o pequeñoburguesa va a defender nuestras reivindicaciones hasta el final. Por eso es central luchar por la independencia del Estado de nuestros sindicatos. Hay que recuperarlos para la acción revolucionaria expulsando a la burocracia sindical y rompiendo con todas las leyes que nos atan a un Estado que no es el nuestro, como la ley de asociaciones sindicales, la ley de contrato de trabajo y otras, volviendo al método de la cuota sindical por planilla, así el Estado no es el que controla las finanzas de nuestro gremio. Tenemos que imponer la democracia obrera en los sindicatos para debatir en asambleas, elegir nuestros delegados y votar acciones de lucha y programas que enfrenten los cierres de empresas, los despidos, las rebajas salariales.
Levantemos un programa que plantee el control obrero de las ramas de producción, la escala móvil de horas y salario, la reapertura de las paritarias y un aumento salarial acorde a la canasta familiar, con el método de la ocupación de las fábricas y lugares de trabajo ante despidos. Mostremos el poder de la clase en la producción y así atacaremos a la base de sustentación de la burguesía. Tenemos que llamar a los trabajadores de EE. UU. y China a solidarizarse con nuestra lucha y a enfrentar a sus respectivos gobiernos. Estas medidas transicionales expresan la injerencia del Estado obrero en la sociedad capitalista. Muestran que hay otra forma de dar salida a la crisis cuando los trabajadores se involucran en la dirección de la producción, en los ritmos de trabajo, en la organización de los trabajadores en contra de la patronal y la burocracia sindical y el potencial subversivo de una clase, en la lucha por el poder y la destrucción del Estado.
Para imponer este programa debemos militar la necesidad de un Congreso de delegados de base con mandato, que prepare las condiciones para un paro general activo, que sobrepase a la burocracia sindical de la CGT y la CTA, que consolide al activismo y a la vanguardia que estuvo resistiendo al gobierno de Milei y alcance un estadio superior como caudillo de la nación oprimida.
Tenemos que apoyarnos en lo más avanzado que dio nuestra clase en las últimas luchas, entre las que se destacan el triunfo del Garrahan, la lucha de los jubilados, la resistencia -y en algunos casos ocupación- contra los despidos en las fábricas. Las seccionales recuperadas y los sindicatos dirigidos por la izquierda están llamados a cumplir un rol para organizar la lucha contra la reforma laboral. Es fundamental que tomen en sus manos la campaña por un plan de lucha contra estas reformas antiobreras y empiecen a preparar el Congreso de delegados de base con reuniones en cada lugar de trabajo.
Si el 9 de diciembre es enviado el proyecto de reforma laboral al Congreso, ese día debemos imponer un paro general con ocupaciones y movilización al Congreso, siendo conscientes de que nada bueno puede venir del Parlamento, sólo debemos confiar en la firmeza y la fortaleza de nuestra lucha para derrotar este ataque.
Publicado en TRCI web
Enfrentemos la agresión imperialista de Trump y a sus títeres con los métodos de la clase obrera.
Por una Federación de Repúblicas Socialistas de América.
Este 29 de noviembre nos encuentra nuevamente en las calles manifestando contra la masacre sionista en la Franja de Gaza. El acuerdo firmado por Hamas y Netanyahu en octubre no detuvo el genocidio. El imperialismo y su agente sionista siguen en su plan de intentar aplastar a la resistencia y cerrar su histórica lucha. La política imperialista es salvar al enclave de Israel y buscar un protectorado en tierras palestinas para hacer negocios con su reconstrucción, con la complicidad de los gobiernos árabes, que traicionaron la lucha palestina. La política de las burguesías árabes es negociar en mejores condiciones con el imperialismo, sobre las ruinas de Gaza, y evitar que se desarrolle una lucha que cuestione el capitalismo en la región. La política de los sectores obreros que salieron a la lucha tiene que apuntar a desarrollar una vanguardia que ayude a la resistencia palestina y a los trabajadores de la región a levantarse contra este supuesto plan de paz. Es necesario formar nuevas direcciones obreras que tiren a los gobiernos árabes, títeres del imperialismo, y forjen una alianza obrera que destruya al enclave imperialista de Israel. No hay salida si la resistencia palestina está en manos de direcciones burguesas y teocráticas. Este año, en todo el mundo, empezaron a emerger sectores de la clase obrera que tomaron la defensa de Palestina en sus manos, con sus métodos de clase, como las huelgas generales y bloqueos.
En Argentina, los trabajadores nos encontramos resistiendo a los ataques de Milei y la imposición de las políticas dictadas por el imperialismo yanki. Los próximos meses el gobierno argentino buscará profundizar estos embates con la ley de reforma laboral que ya están imponiendo muchas grandes patronales. Por eso pretende también reforzar a las fuerzas represivas y tratar de “dar vuelta la página” en la historia del ejército genocida que persiguió y desapareció a más de 30.000 luchadores en la última dictadura, amnistiando a genocidas y nombrando a milicos en cargos ejecutivos. La tarea de la vanguardia obrera es defender nuestras condiciones de vida, a la vez que nos organizamos detrás de nuestro programa para dar una salida obrera a la miseria capitalista que nos quieren imponer. Somos parte de las luchas que hoy están dando los trabajadores en todo el mundo contra el sistema capitalista. Enfrentar a Milei es enfrentar a un aliado de los verdugos de Gaza en América Latina. Por eso, ante el grito de los trabajadores europeos llamando a “bloquear todo”, nosotros decimos: ocupar todo para destruir a la burguesía desde su base, la producción.
¡Fuera el imperialismo de Medio Oriente!
¡Destrucción del enclave de Israel! Por un Federación de Repúblicas Socialistas de Medio Oriente y el Magreb.
¡Abajo Milei! Por un gobierno obrero.