La lucha de los trabajadores de FATE tiene que triunfar. Una franja muy grande de trabajadores, así como de la burguesía, están siguiendo muy atentamente la situación de esta fábrica. El SUTNA es uno de los sindicatos recuperados de manos de la burocracia, dirigido por el PO, y en este momento debe encarar una importante lucha ante el cierre extorsivo de la planta por parte de Madanes. Esto se da en un escenario en el que las patronales encaran un ataque en todas las líneas para modificar la relación capital trabajo y establecer una nueva relación de fuerzas. Este cierre se da después de que la empresa pudiera avanzar con despidos, modificación de los sistemas de trabajo, retiros voluntarios y otras maniobras, pero que no logró quebrar a gran parte de la generación de luchadores que participó activamente de la recuperación de la seccional, primero, y después del sindicato, que estaba en manos del burócrata Wasiejko de la CTA. Muchos de esos trabajadores, que tienen una vasta experiencia político-sindical, son los que se ven en los techos de la empresa y que hacen recordar imágenes de luchas pasadas, cuando nuestra clase ocupaba empresas y resistía los desalojos. Esa imagen escandalizó a los empresarios y a la burguesía, porque mostró que no les va a ser tan fácil pasar el plan de ajuste y que vamos a dar pelea para que no seamos los trabajadores los que paguemos la crisis. La ocupación se dio un día antes del paro (sin movilización) que llamaba la CGT para “oponerse” a la ley de reforma laboral. La acción de los trabajadores de FATE le puso un condimento de activo al paro pasivo que quería la burocracia.
Tanto el gobierno nacional como provincial dictaron conciliación obligatoria, los trabajadores no podemos aceptar esas medidas que siempre van en contra de los trabajadores. La empresa primero no la aceptó y después dijo que sí pero con los trabajadores afuera de la planta. A pesar de acatar la medida, Madanes continúa con la idea de cerrarla, salvo que le den algunos beneficios. Es evidente que la patronal está extorsionado y buscando quebrar a la dirección y al activismo de la fábrica. Es urgente que se llame a una asamblea general de todas las fábricas de neumático para preparar un plan de lucha de toda la rama.
Tenemos que confiar en nuestras propias fuerzas, nada bueno vendrá de Milei ni de Kicillof, menos de empresarios nacionales, que en su pelea por la política de importaciones defienden sus propios intereses. Tenemos que lograr propagandizar al conjunto de nuestra clase que los trabajadores podemos dirigir la fábrica y organizar el control obrero de toda la rama del neumático. No necesitamos del parásito de Madanes, ni a las instituciones de un semi Estado en descomposición. Como dicen los compañeros, los insumos están, las máquinas están energizadas y listas para producir. Es un momento decisivo, el SUTNA podría presentar un plan de producción con una escala móvil de horas y salarios, lograr que vuelvan los que fueron despedidos y organizar a las otras fábricas trazando un plan común. Hay que abrir un debate al conjunto de nuestra clase para preparar las condiciones que permitan el desarrollo de una vanguardia que pueda mostrar que hay otra forma de enfrentar a nuestros enemigos de clase.
La situación nacional se está tornando explosiva. Mientras el gobierno y sus aliados festejan el disciplinamiento de la casta política a su plan reaccionario, contra los trabajadores, sus organizaciones y sus condiciones de vida, aparecen en el escenario nacional importantes contingentes de trabajadores que le van a dar pelea a los ataques. Algunos editorialistas de los principales diarios del país le están advirtiendo a Milei que la realidad es mucho más compleja de lo que él ve desde su triunfalismo tras las votaciones en el Congreso y ponen como ejemplo la foto de los trabajadores de FATE en el techo de la empresa, luchando contra el cierre. Podemos agregar las imágenes de un paro general contundente y las acciones que organizó la izquierda para que no sea pasivo. Está irrumpiendo en la situación un sector de la clase obrera con sus métodos, en un momento en el que las mediaciones como la burocracia sindical están muy desprestigiadas y el partido peronista se cae a pedazos.
Si sólo nos basamos en los elementos coyunturales, debemos consignar que el gobierno se apresta a tener un triunfo político con la muy probable aprobación de la ley de reforma laboral. Triunfo que tiene otro costado político y social, este avance significa para el gobierno una pérdida de una gran franja de trabajadores y sectores de la pequeña burguesía que se deslizan a la oposición. En el caso de los trabajadores esta oposición se mostró en el contundente paro del 19 de febrero, mientras que sectores de la pequeña burguesía apoyan de forma pasiva las luchas en curso.
El gobierno de Milei es consciente de la pérdida de apoyo y sólo apela al sostén político del imperialismo norteamericano y de los grandes capitales extranjeros. Y que esta situación discipline a las coaliciones políticas, empresarias y a la burocracia sindical en la transición a una nueva matriz productiva de la Argentina, a una nueva relación entre el capital y el trabajo y una mayor estatización de las condiciones de vida.
En esta transición, Trump comienza a perder peso al interior de EE.UU. y es muy probable que pierda las elecciones de medio termino, por lo que se torna bastante inestable su principal aliado. La situación de la economía muestra una aceleración de la inflación, una caída enorme en el salario real, una retracción del consumo, suspensiones, despidos, cierres de fábricas y una mayor pauperización de las condiciones de vida. Este escenario se da a 3 años del gobierno de Milei, cuando vuelve a aparecer una bronca social que empalma con los sectores que vinieron resistiendo todos estos años contra el ajuste. Esto se está expresando en las calles y en los lugares de trabajo.
Por eso es central transformar este proceso de balance del gobierno de Milei (y de las últimas décadas) para convertirlo en un proceso consciente y organizado que aborde las tareas que están planteadas para derrotar a este gobierno, con su sumisión al imperialismo, y a sus aliados.
En primer lugar, debemos luchar contra la desmoralización que los enemigos en nuestras propias filas (la burocracia sindical y su partido peronista) quieren imponer, intentando llevar las luchas a derrotas mientras esperan a las elecciones del 2027, cuando supuestamente derogarían las leyes que impuso Milei. Tenemos un ejemplo muy cercano que niega esa idea, cuando Lula asumió en Brasil no tocó ninguna de las leyes de Bolsonaro. Todos esos personajes y sus partidos son defensores del Estado burgués y del sistema capitalista, por eso tenemos que enfrentarlos hasta mandarlos al basurero de la historia. Tampoco debemos dejarnos engañar por las poses combativas del Frente de Sindicatos Unidos, donde están la UOM, las CTAs y Aceiteros, que intentan contener la bronca planteando un programa de conciliación de clase con la burguesía nacional.
No basta con hacer una descripción de lo malos que son, sino que tenemos que demostrar que los trabajadores podemos revertir esta situación, confiando en nuestras propias fuerzas con un programa y una organización revolucionaria. Podemos organizar la sociedad sobre nuevas bases; ante la desorganización de la economía capitalista, tenemos que imponer el control obrero de las ramas, escala móvil de horas y salario, monopolio del comercio exterior. No podemos permitir que nos lleven a ser variable de ajuste en la pelea entre empresarios nacionales o extranjeros. La lucha de clases es en definitiva la lucha por la plusvalía, es en la producción donde atacamos a la burguesía, es en su base de sustentación donde podemos derrotarla y crear las condiciones para una transición en la lucha por el poder, la revolución socialista y un gobierno obrero.
Para eso debemos recuperar los sindicatos, luchar por la independencia del Estado rompiendo con las leyes que nos atan a los designios de la burguesía (como la ley de asociaciones sindicales y la ley de contrato de trabajo). Nuestras organizaciones deben ampliar sus funciones, lo que significa no sólo tomar las tareas sindicales, sino también la administración del producto de nuestro trabajo (que son las mercancías su circulación y distribución), no en función de la demanda capitalista, sino de la demanda social. Esto es lo que queremos decir cuando hablamos de buscar la injerencia del Estado obrero en la sociedad capitalista. Puede parecer un debate abstracto, como suelen reprocharnos algunos sectores de la izquierda, que opinan que no están las condiciones para hacerlo y adscriben al dicho “todo bien, pero mientras tanto…”. Ese “mientras tanto” es presionar al Estado, buscar apoyos en las instituciones burguesas y que los trabajadores sigan siendo trabajadores y no sujetos revolucionarios.
Tenemos que reorganizarnos en la fábricas y lugares de trabajo, echando a los delegados vendidos. Si se llega a votar la reforma laboral, tenemos que luchar para que les sea imposible aplicarla. Ningún compañero debe ir a negociar solo con el patrón, debe ir acompañado por su delegado. Para eso tenemos que barrer a la burocracia. Votemos delegados por turno, sector, o edificio ampliemos el número de delgados. Esto nos va a permitir estar en mejores condiciones para preparar un Congreso de delegados de base con mandato, que vote un plan de lucha que imponga un paro general activo, en la perspectiva de una huelga general, con el planteo: “¡Abajo Milei y el imperialismo! Por un gobierno obrero”.
Para derrotar a Milei y el FMI, hay que enfrentar a los gobernadores
Aún no inician las clases y la docencia marcó postura adhiriendo al paro general contra la reforma laboral, con alto porcentaje de docentes huelguistas en provincia de Buenos Aires, CABA y Córdoba, destacando las columnas de trabajadores de la educación en las concentraciones.
La actividad en las escuelas previa al inicio de clases está cruzada por la discusión de la reforma laboral, las paritarias, cierres de cursos y escuelas, la baja de docentes, el malestar por las condiciones de trabajo y el hundimiento salarial que fuerza al pluriempleo para la supervivencia entre los trabajadores de la educación. Pero la discusión principal es la desconfianza hacia las conducciones sindicales, en un balance implícito del rotundo fracaso de la apuesta de atar el accionar de los sindicatos de base y de CTERA al proyecto de reconstrucción del peronismo nacional con Kicillof. Entre las bases de SUTEBA, la adhesión al paro del 19/2 y las asambleas que votaron el no inicio en rechazo masivo al miserable 3% de aumento, son emergentes del hartazgo frente al peso del ajuste que descarga Kicillof sobre las y los trabajadores. Nadie se come el verso de que hay 2027 viendo el papel cómplice de Milei que encarna el peronismo y su pata sindical.
Salario miserable y una reforma laboral que llegó hace rato
La Celeste nacional y sus listas provinciales al frente de los sindicatos, centraron su política en desmoralizar y sofocar cualquier iniciativa de lucha por salario y de resistencia de las escuelas contra las reformas educativas y laborales que vienen imponiendo los gobernadores de todo signo político.
Los gobernadores contaron con la colaboración de la burocracia para imponer una nueva relación de fuerzas con los estatales mediante modificaciones de la estructura salarial y la reforma o derogación de los estatutos sectoriales/convenios colectivos, fijaron adicionales atados al presentismo y la productividad, impusieron nuevas tareas que intensifican la jornada laboral y reforzaron mecanismos de control y sanción. Desde el odioso “ítem aula” mendocino del peluca Cornejo en adelante, el cuestionado “artículo 44” de la reforma laboral nacional, se aplica hace rato al personal docente de todas las provincias, castigando duramente las ausencias por enfermedad, accidente y la adhesión a medidas de lucha. Sobre este disciplinamiento parcial que lograron los gobernadores, avanza la reforma laboral Milei y su declaración de esencialidad para limitar aún más el derecho de huelga.
De la mano de la motosierra mileista, todos los gobernadores avanzaron en el cierre generalizado de cursos, unificaciones y cierres de escuelas de todas las modalidades del sistema educativo público. Las patronales como Madanes despiden y cierran fábricas. Los gobernadores cierran cursos y escuelas enteras y votan la baja de la edad de imputabilidad. La reforma precarizante de la educación secundaria y la reducción de la educación técnica, que acordaron todos los gobernadores en el Consejo Federal de Educación es complementaria de la reforma laboral.
Imponen la esencialidad, pero es un servicio tan esencial como prescindible para Milei que la desfinancia, y los gobernadores que la reducen. Crece el malestar ante la descarga sobre el personal de las escuelas de los efectos de la crisis social que golpea de lleno en nuestros estudiantes y en la comunidad escolar. Desde los gobiernos sólo se baja una línea de accionar punitivo y de judicialización, frente a problemáticas que expresan el profundo y prolongado deterioro de las condiciones más elementales de vida. Violentando fuertemente la relación escuela-comunidad.
La burocracia sigue en plan de ser la mediación de estos procesos, co-gestionando el “recurso humano” para los gobernadores, a cambio de alimentar el aparto sindical con cuotas de poder burocrático en la administración del sistema educativo y la percepción del descuento compulsivo de la mal llamada “cuota solidaria”. Aquí reside la desconfianza generalizada de las bases hacia CTERA y sus acólitos de la celeste nacional en cada provincia. Los vimos colaborar con el ajuste kirchnerista cuando la jefa era Cristina, y los vemos ahora colaborar con los gobernadores de todo color, echando culpas a la base por el triunfo del peluca a la espera de un cambio en el humor del electorado.
Los desafíos de la oposición nacional antiburocrática
Esta burocracia podrida que encabezan Alesso y Baradel y sus aliados en las provincias, no ha logrado neutralizar las iniciativas de lucha. De ello dan cuenta las experiencias que desbordaron el aparato burocrático como Misiones, las recientes recuperaciones de seccionales y sindicatos en Córdoba, Jujuy, Río Negro, y los docentes de Mendoza movilizados en defensa del agua y contra la reforma educativa y laboral.
La burocracia sindical chamuya su frente anti-Milei, mientras colabora con los gobernadores en el ataque a la docencia a cambio de mostrarse útil en la contención del conflicto social. Por eso tenemos que discutir paciente y persistentemente contra la potestad de la burocracia de definir a nuestros representantes paritarios. Quienes ponemos el cuerpo a la lucha tenemos que elegir a nuestros representantes en las mesas paritarias y de negociación, paritarios mandatados y revocables.
También es una discusión paciente a dar la necesidad de mesas paritarias estatales únicas, donde el conjunto de los trabajadores del Estado obliguemos a la patronal a sentarse a discutir la defensa de las escuelas contra los cierres, reincorporación de todos los despedidos, el pase a planta de los precarizados y contratados, y una recomposición salarial que equipare el inicial de cualquier escalafón a la canasta familiar. Basta de salarios de pobreza e indigencia. Basta de adicionales en negro atados a productividad y presentismo. Abajo la esencialidad educativa, las reformas previsionales, laborales y educativas. No a la baja en la edad de punibilidad.
Debemos centrar nuestros esfuerzos en hacernos fuertes donde la burocracia es débil: en cada lugar de trabajo. Impulsemos asambleas y la construcción de mandatos por escuela. Instemos a los delegados estudiantiles y centros de estudiantes a unificar asambleas escolares y acciones de lucha para hacer del 2/3 un paro educativo masivo y el inicio de un plan de lucha.
Para saldar la crisis de dirección, no alcanzan los acuerdos por arriba de las seccionales y sindicatos recuperados. Nos ponemos a disposición del desafío de construir un oposición con libertad de tendencias que partan de reivindicar la independencia de clase. Nuestra propuesta hacia las tendencias con responsabilidad de dirección en seccionales y sindicatos recuperados, así como al activismo antiburocrático, es profundizar el camino iniciado con las reuniones virtuales para unificar declaraciones, llevando esta iniciativa hacia las escuelas y fortaleciendo una oposición nacional que sea referencia de un programa de independencia de clase en la lucha contra los gobernadores y Milei. Porque sabemos que la burocracia de CTERA va a un paro aislado para descomprimir, hay que asumir el desafío de construir una oposición nacional con arraigo de bases que le dispute la dirección del conflicto a la Celeste Nacional y sus acólitos provinciales. Para ello proponemos y nos ponemos a disposición de preparar un plenario nacional de la oposición, que organice la continuidad del plan de lucha.
Para esta tarea, las seccionales y sindicatos recuperados, y la militancia antiburocrática pueden ser la referencia del activismo que quiere salir a lucha, impulsando plenario previos en cada región (NOA, NEA, Centro, Cuyo, Sur) para debatir y construir una oposición sindical revolucionaria que nos permita prepararnos para meter la lucha de clases en el aparato educativo, para recuperar los sindicatos y las federaciones en el proceso de lucha contra el plan motosierra de Milei, el FMI y los gobernadores.
¡PAREMOS TODAS LAS ESCUELAS EL 2/3! Marchemos a Plaza de Mayo y a todas las gobernaciones.
PREPAREMOS PLENARIOS REGIONALES DE LA OPOSICIÓN PARA ORGANIZAR LA CONTINUIDAD DEL PLAN DE LUCHA DESBORDANDO A LA BUROCRACIA CÓMPLICE
La CGT llamó a un paro general para el 19 de febrero, cuando se trata la reforma laboral en diputados, que ya tiene media sanción de senadores. Este proyecto que pretenden imponer el gobierno de Milei y todo el arco opositor burgués como el PJ, la UCR y el PRO, implica una mayor estatización en las condiciones de explotación. Llegaron a plasmar en el texto su odio de clase contra el proletariado incluyendo artículos como el cambio de régimen de licencias o la jornada laboral, conquistada con sangre obrera a lo largo de la historia. La última noticia es que el gobierno eliminaría el art. 44 sobre las licencias, por lo que debería volver al senado. Pero no es tal o cual artículo, tenemos que derrotar todo el proyecto e imponer las condiciones para avanzar en dar una respuesta obrera, independiente del Estado burgués, a la desorganización capitalista que se expresa en despidos, cierres de empresas e inflación creciente.
La burocracia sindical tuvo que llamar a este paro ante la bronca y descontento de un sector importante de los trabajadores. El triunvirato de la CGT planteó que “ahora” están dadas las condiciones para ir al paro, una semana antes las condiciones estaban dadas para negociar sus cajas y retirarse de la Plaza de los dos Congresos justo antes de que comenzara la represión. Es evidente que estamos ante una CGT vendida que trata de utilizar los métodos propios de nuestra clase para contener procesos de lucha de clases más agudos y mostrase como garantes de la paz social ante el gobierno y el imperialismo. Ante esto, intentan surgir mediaciones, como el Frente de Sindicatos Unidos, con UOM, Aceiteros y las CTAs, que buscan la conciliación con el Estado, sin sacar los pies de la CGT.
Por eso tenemos que tomar en nuestras manos el paro y hacerlo activo, ocupando las plantas que tengan despidos, organizando bloqueos en parques industriales, asambleas en todos los lugares de trabajo para votar un plan de lucha e imponer una huelga general contra Milei, el imperialismo y todos sus aliados empresariales, partidos patronales y la burocracia sindical. Es necesario organizar a los compañeros para movilizarse al Congreso rompiendo la pasividad que le quiere dar la CGT y realizar un gran acto obrero en la plaza para discutir una hoja de ruta para derrotar esta reforma y al gobierno. Hagamos que estas medidas se repliquen en todo el país, con ocupación de las universidades, en contra de la nueva ley de financiamiento universitario, con marchas y cortes de ruta, que vayan preparando en la educación el no inicio de clases en todos los niveles. Estas medidas van a dar fortaleza a las luchas en curso, demostrar el poder de la clase obrera y la debilidad de la burguesía y sus instituciones que buscan mediante leyes y las fuerzas represivas imponer una nueva relación de fuerzas entre el capital y el trabajo. Son pasos para ir forjando una vanguardia obrera que tome como objetivo recuperar los sindicatos, discutir un programa de transición y construir un partido revolucionario como sección de la Cuarta Internacional reconstruida.
El miércoles 11/2 el Senado va a intentar darle media sanción la reforma laboral enviada por el gobierno y negociada por los gobernadores, la burocracia sindical y los partidos de la oposición.
En esta rosca el PJ cumple su rol de garante del régimen político y el Estado burgués. La burocracia sindical llama a movilizar y da libertad de acción a los sindicatos negándose a impulsar un paro general, para mostrarle al gobierno su disposición al diálogo. Mientras, se derrumban nuestros salarios, arrecian los cierres de fábricas, las suspensiones y los despidos, además de los ataques y la persecución a los luchadores, como el caso de los dirigentes y activistas del Garrahan.
Lo que busca esta reforma laboral es establecer una nueva relación entre el capital y el trabajo. Apunta contra la organización de los trabajadores y pretende estatizar aún más las condiciones laborales, ante la debilidad de una semi burguesía semicolonial que se sostiene por su relación con el imperialismo, pero que históricamente le ha temido al poder de los trabajadores y sus organizaciones. Por eso los trabajadores debemos debatir y luchar contra la estatización de nuestras organizaciones sindicales y nuestras condiciones de vida. Es fundamental luchar contra el Estado burgués, que mediante sus leyes e instituciones pretende garantizar la superexplotación de nuestra fuerza de trabajo y reforzar las formas de dominación de una burguesía lumpen y descompuesta.
También debemos luchar contra la política desmoralizadora de la burocracia. Este 11/2 son muchos los trabajadores de las fábricas y los servicios que estarían dispuestos a parar y a luchar, si estas medidas fueran organizadas seriamente. Sin embargo, las cúpulas sindicales se niegan a llamar a un paro general, no sólo porque quieren negociar sus prebendas con las obras sociales y los aportes compulsivos, sino, fundamentalmente, porque temen que cualquier medida contundente abra un proceso de radicalización que luego no puedan controlar, con un peronismo en crisis y sin lugares claros en las futuras listas electorales del PJ. Por eso van a dejar pasar la restricción de la actividad de los cuerpos de delegados y las comisiones internas, para garantizar la desmovilización de la base y que sean ellos los únicos interlocutores. Los posicionamientos de "lucha" de un sector de la burocracia, como Furlan y compañía, sólo buscan un lugar en la mesa de negociación, no debemos tener ninguna confianza en estos sectores.
Por eso es urgente la pelea por expulsar de nuestras filas a la burocracia sindical y recuperar los sindicatos para la lucha por el poder. Tenemos que impedir que se reconstruya el peronismo, que es un partido contrarrevolucionario y ajeno a los objetivos de nuestra clase. Tenemos que abrir una deliberación programática al interior de las filas obreras demostrando que podemos organizar la economía sobre nuevas bases sociales y que no tenemos que estar presos de salidas liberales o populistas, ya que ambas son variantes para la defensa del sistema capitalista y sus instituciones.
Enfrentemos y derrotemos la reforma laboral imponiendo un paro general, con ocupación de fábricas y lugares de trabajo y con programa que levante la necesidad de derogar la ley de asociaciones sindicales y la ley de contrato de trabajo, leyes que estatizan nuestra relación con la burguesía. Ante la desorganización de la economía debemos imponer el control obrero de la producción, la escala móvil de horas y salarios, el monopolio del comercio exterior. Tenemos que echar a la burocracia, llevar a cabo la ruptura revolucionaria con el peronismo y construir un partido revolucionario como sección de la Cuarta Internacional reconstruida.
La lucha que estamos encarando es una lucha internacional, derrotar a Milei de forma revolucionaria e imponer un gobierno obrero será un aporte de la vanguardia a la lucha por expulsar al imperialismo de la región y unir estos procesos a la lucha que están dando los trabajadores en EE.UU. contra las políticas de Trump y sus socios.
BASTA DE CRIMINALIZAR LA PROTESTA!!!
Una vez más, la movilización por el agua y los glaciares termina en Mendoza con múltiples detenciones arbitrarias.
La jornada nacional de lucha en contra de la reforma a la Ley de Glaciares tuvo en Mendoza una movilización masiva que se desarrolló sin incidentes. Pero el gobernador Cornejo desplegó un desproporcionado operativo de seguridad, que usó para encerrar y violentar a los manifestantes en las veredas durante la desconcentración.
Son 9 los luchadores por el agua detenidos en esta jornada, llevando a más de 30 las personas detenidas en distintas acciones de protesta en la provincia solo por expresar su defensa del agua y el repudio a los intereses megamineros para los que gobierna Cornejo.
EXIGIMOS LA LIBERTAD INMEDIATA DE LOS 9 LUCHADORES DETENIDOS.
BASTA DE CRIMINALIZAR LA PROTESTA. EL AGUA NO SE NEGOCIA.
PARA DERROTAR LAS REFORMAS ANTIOBRERAS DE MILEI, CORNEJO Y LA OPOSICIÓN CÓMPLICE HAY QUE PARAR TODO!!!
PARO GENERAL Y PLAN DE LUCHA
Corriente Obrera Revolucionaria - Regional Mendoza
04/02/2026
Publicado en TRCI
“Se dice en el arte militar que quien envuelve al enemigo y le corta queda a menudo cortado él mismo. En la economía se produce un fenómeno análogo: tanto más someten los Estados Unidos bajo su dependencia al mundo entero, tanto más caen ellos mismos bajo la dependencia del mundo entero, con todas sus contradicciones y conmociones en perspectiva.”
León Trotsky, Europa y América, 1926
La ofensiva del Estado yanqui contra los inmigrantes iniciada el año pasado por la administración Trump, una profundización de la política de las administraciones demócratas de Biden y anteriormente Obama, en 2026 ha alcanzado cotas brutales con los asesinatos en plena calle de Nicole Good y Alex Pretti en Minneapolis. Hay que sumar la escalada de asesinatos de inmigrantes detenidos en los últimos meses. La muerte de Good a manos del ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) el 7 de enero sirvió como catalizador de una movilización en el Estado de Minnesota, en el medio oeste, que llevó a casi 100.000 personas a las calles de Minneapolis el viernes 23/1, bajo un llamado a la paralización de las actividades (“No work, no school, no shopping”). El posterior asesinato de Pretti, el 24/1, encendió la indignación de amplios sectores de trabajadores, jóvenes e incluso de la cultura y el deporte. Ayer, viernes 30/1, el llamado a la paralización se extendió nacionalmente, con paros parciales de algunos sindicatos y sectores estudiantiles en ciudades de todo el país, de norte a sur, de este a oeste. La situación ha escalado a tal punto que las instituciones imperialistas y sus partidos han activado las alarmas y todos los mecanismos para intentar absorber el descontento y desactivar la movilización. Sin embargo, el conflicto se inscribe en una tendencia a la guerra generalizada que está descomponiendo las bases de sustentación interna del imperialismo yanqui en su propia casa. Los actuales enfrentamientos preparan los futuros choques del proletariado contra su propio Estado y son el escenario de una lucha de programas y estrategias en la pelea para que la clase obrera dé una salida revolucionaria a la crisis del sistema.
El último en entonar el réquiem para el llamado “orden mundial” de posguerra fue el primer ministro canadiense Mark Carney en la cumbre imperialista de Davos. Pero ya Donald Trump lo había anunciado en su primera presidencia al levantar el programa MAGA (Make América Great Again). A fines del año pasado, fue el propio Estado norteamericano el que lanzó su política de ofensiva imperialista total, atacando las bases políticas y morales de la Unión Europea, entronizando su apoyo incondicional a Israel y decretando la Doctrina Monroe 2.0, inaugurada con su actual intervención sobre Venezuela.
Esta crisis, que puede verificarse en la debacle de las instituciones internacionales (ONU, OMC, FMI/BM, EU, OTAN) y de las relaciones entre los estados es sólo un aspecto de una totalidad, que los marxistas analizamos a partir del concepto de equilibrio inestable y sus combinaciones, entre los equilibrios económicos, interestatales y de lucha de clases. La ruptura de ese equilibrio está siendo encarada por Trump y el imperialismo norteamericano con esta línea ofensiva, en un momento histórico preciso, caracterizado por la descomposición imperialista y por la necesidad de completar la asimilación de los ex Estados obreros, centralmente Rusia y China. Pero esta ofensiva implica toda una serie de contradicciones internas ante la ruptura de este equilibrio.
El estallido de todas las cínicas “reglas del orden internacional” establecidas por el propio imperialismo para intentar mantener cierto equilibrio para derrotar a la clase obrera mundial y al bloque de los Estado obreros luego de la segunda guerra mundial, ahora reemplazadas por la imposición de la relación de fuerzas pura y dura a partir de antagonismos económicos, aranceles y eventualmente (y cada vez más asiduamente) por las armas, genera un erosión de las propias instituciones de la democracia imperialista puertas adentro. Esta erosión, que no es nueva, ha llevado a estas instituciones más allá de su punto de maduración, es decir, a la descomposición, detonando los mecanismos de dominación de las masas desarrollados históricamente por el imperialismo norteamericano, mecanismos que no por nada sirvieron de ejemplo al resto de los Estados imperialistas y también, de forma muy limitada, a las semicolonias, con su farsa de división de poderes, garantías constitucionales y “voluntad popular” expresada en las urnas. No se trata de una orientación particularmente reaccionaria de la actual administración, sino de elementos estructurales anclados en la descomposición del capitalismo como sistema, que arroja a una porción cada vez más masiva de la humanidad a la miseria, la desocupación, la migración obligada, la guerra y el genocidio (Palestina).
La ofensiva imperialista actual tiene en su núcleo el establecimiento de una nueva relación entre el capital y el trabajo; se comienza a resquebrajar así, junto a la envoltura democrática de la dictadura del capital, el equilibrio social. El enfrentamiento entre las clases fundamentales queda planteado. Las actuales movilizaciones y los paros parciales en el conjunto de EEUU contra las razzias y los centros de detención del ICE, y más en general contra la brutal política represiva interna del Estado norteamericano, deben entenderse como una preparación en esta lucha. Lucha que para el proletariado no puede tener otro objetivo que el poder del Estado para dar una salida revolucionaria al equilibrio inestable en crisis.
La actual lucha contra el ICE y sus métodos de terrorismo de Estado es un enorme ejemplo para los trabajadores de todo el mundo. Aún sin ser plenamente conscientes, los trabajadores de Minneapolis, Saint Paul y del conjunto de EEUU están dando una pelea antiimperialista, poniendo un obstáculo mayúsculo a los intentos de Trump de avanzar hacia el control de América Latina, Medio Oriente, Groenlandia y, hasta el final, de todo el planeta. Los métodos de lucha callejera y la organización de la autodefensa, así como la perspectiva de huelga general, son elementos destacados para desarrollar un programa de enfrentamiento al Estado imperialista.
La potencia de la lucha ha llevado a las mediaciones burguesas a actuar. Es el caso del Partido Demócrata, que pretende absorber las movilizaciones llevándolas al parlamento, a partir de una negociación por los fondos destinados al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), y a las elecciones de medio término de noviembre de este año. Como su pata izquierda, aparecen los sectores “combativos” del sindicalismo, como la dirección del UAW (automotrices) que llama a organizar la huelga general… para 2028! O el DSA (Socialistas Democráticos de América), que cuestiona al establishment demócrata pero no sólo no rompe con ese partido imperialista sino que no ofrece más que un programa de tibias reformas para intentar recomponer la podrida democracia burguesa yanqui.
La pelea contra el ICE ha destacado a una nueva generación de luchadores que ensayan tácticas de lucha “anticapitalistas”, poniendo en el centro de sus acciones a las empresas que bancan al ICE y la política anti-inmigrantes de Trump, como la hotelera Hilton que aloja a los efectivos de la “migra”, los restaurantes y tiendas que los alimentan, a las aerolíneas encargadas de las deportaciones y a los propios aeropuertos. También practican el boicot a las empresas que delatan a los inmigrantes y prestan sus instalaciones para las redadas. Estas interesantes iniciativas, sin embargo, serían elevadas a la enésima potencia bajo la dirección de los sindicatos de esas ramas económicas. Por no hablar de los sindicatos industriales capaces de golpear en el acero, el aluminio, el petróleo y las automotrices, ramas que Trump usa como armas de destrucción masiva contra los trabajadores del resto del mundo con su guerra arancelaria y sus intervenciones militares (Venezuela). Los elementos de autodefensa también podrían verse fortalecidos a partir de su estructuración por las organizaciones obreras. Es fundamental la inserción de los sindicatos en los lugares de trabajo a través de delegados y comités elegidos y mandatados por la base. Para ello, por supuesto, se hace necesario recuperar los sindicatos y las centrales sindicales de manos de la inmunda burocracia sindical imperialista, que ha visto detener, deportar e incluso asesinar a sus propios afiliados por el ICE sin mover un dedo.
En América Latina, percibida como patio trasero por Trump, la mejor forma de apoyar a los trabajadores norteamericanos en lucha es enfrentando a nuestros propios gobiernos y burguesías, que intentan hacer pasar el ataque de las reformas pro imperialistas como la reforma laboral y el resto de reformas de Milei, los ajustes de Lula y la represión de Boric que promete ser fortalecida por Kast. Lo mismo en el resto de los países de nuestra región.
No será posible enfrentar la dirección imperialista de los sindicatos con las manos vacías, es clave construir un partido revolucionario de la clase obrera, capaz de dirigir al proletariado en su ruptura con las instituciones y los partidos de la democracia imperialista y que se constituya como sección norteamericana del partido mundial de la revolución, la IV Internacional.
¡Destrucción del ICE y de todo el aparato represivo!
¡Fuera el imperialismo de Venezuela, el Caribe y de toda América Latina!
¡Fuera yanquis de Medio Oriente!
¡Por un gobierno obrero, por una Federación de Repúblicas Socialistas de América!
El viernes 23 de enero, la empresa multinacional WEG lanzó una nueva tanda de despidos echando a 19 operarios a lo largo del fin de semana. Más tarde, desvinculó a varios jefes y supervisores, mostrando que lo que llaman “reestructuración” va en serio. Los compañeros respondieron con protestas de los despedidos en el portón y un quite de colaboración bajando la producción en la línea.
No se trata de un hecho aislado: la política de reducción de operaciones, cierres y despidos se da en todo el país, salvo en nichos muy puntuales de la producción que privilegia el gobierno lamebotas de Milei y sus socios imperialistas como la minería, el agro y Vaca Muerta. Pero también se multiplican las acciones obreras de resistencia, como los paros en Lustramax, Neumáticos Ruíz y Acindar, la lucha de los estatales con el Garrahan a la cabeza, las ocupaciones que vimos el año pasado en PR3. El ataque patronal contra el salario, los puestos y las condiciones de trabajo se da en medio del intento de las empresas y el gobierno de imponer una reforma laboral que modifique las relaciones capital-trabajo a favor de ellos. Buscan desmantelar la organización sindical en las fábricas, prohibir las asambleas y bloqueos, acabar con la negociación colectiva, flexibilizar los turnos y todas las condiciones de trabajo, rebajar aún más los salarios, entre otros. Todo en nombre de la competitividad de sus empresas en el mercado mundial. Por eso, usan la apertura de las importaciones como lanza para intentar derrotarnos.
La empresa tiene dos fábricas en la provincia de Córdoba, una en San Francisco que produce tableros eléctricos y otra en Córdoba capital, de motores destinados centralmente a la línea blanca (lavarropas y secarropas). La apertura de las importaciones ha afectado a esa rama, sobre todo obligando a las empresas a bajar los precios por la competencia de Brasil y China. Se trata de un descalabro producido por la propia desorganización económica capitalista. Pero por supuesto, WEG responde sin perder un centavo, con lo que llaman una “reestructuración”. Entendemos que esto probablemente signifique convertir la fábrica en una ensambladora, donde se monten piezas importadas. Esto ya ha pasado en muchas fábricas, sin ir más lejos en la vecina VW, donde cambiaron el mecanizado y armado de cajas de cambio por el ensamblado de motos y colectivos. Esta reestructuración, por supuesto, significa menos puestos de trabajo. WEG no pierde guita y los que pagan son los trabajadores, tirados a la calle como scrap. ¡No lo podemos permitir! Es necesario mantener la unidad con asambleas conjuntas entre despedidos y no despedidos y avanzar en la paralización total de la producción.
Los trabajadores industriales tenemos que enfrentar la desorganización económica que destruye nuestras condiciones de vida y trabajo. Para eso, es necesario ponernos en pie de lucha e imponer que la empresa abra los libros contables para ver cuál es la supuesta crisis que tiene y también los negocios que viene haciendo con el resto de las empresas a nuestras espaldas. No vamos a pagar su crisis: impongamos el control obrero de la producción y luchemos por el control de toda la rama, para así imponer las escalas móviles de horas de trabajo y salarios. Para eso, necesitamos recuperar la UOM y los sindicatos, sacándonos de encima a una burocracia que cacarea pero no toma ninguna medida firme contra los despidos que vienen afectando a los metalúrgicos desde hace más de dos años.
No hay nada que esperar. ¡Hay que salir a enfrentar la ola de despidos ya! Necesitamos un paro provincial metalúrgico por la reincorporación de los 19 despedidos de WEG y de todos los despedidos de la rama. Basta de despidos. El paro provincial debe servir también para preparar el paro nacional para el día en que se trate la reforma laboral (10 u 11 de febrero), no alcanza con marchas, debemos golpear a las patronales en la producción para hacerlos retroceder y pasar a la ofensiva.
Incendios en la Patagonia
El megaincendio que arrasa ya más de 40 mil hectáreas en la región cordillerana norte de Chubut, tuvo dos focos principales. Inició el 9 de diciembre de 2025 con un foco provocado por la caída de un rayo durante una tormenta en la zona intangible del Parque Nacional Los Alerces. En su desarrollo descontrolado, confluyó finalmente con otro foco, de causas aún indeterminadas, iniciado el 5 de enero de 2026 en Puerto Patriada (Reserva Forestal Lago Epuyén). Afectando miles de hectáreas de bosque nativo, campos, animales y viviendas en puestos y en zonas pobladas como Villa Lago Rivadavia, y cercando peligrosamente a la localidad de Cholila. Las dimensiones dantescas de esta catástrofe ambiental, pasan de la tragedia a la farsa cuando se analizan las responsabilidades políticas en la cadena de toma de decisiones que nos trajo a este punto crítico y en gran medida irreparable para el ambiente y la población de la región.
Los incendios forestales no son nuevos, ni pueden suprimirse por completo. Pero asistimos a la crónica de una catástrofe ambiental y social anunciada. Especialistas de la zona, pobladores, guardaparques y brigadistas, vienen advirtiendo con sobrada antelación que este escenario era altamente probable tanto por la larga serie de años de sequía (baja acumulación de nieve en el invierno, reducción de los glaciares), como por el criminal desfinanciamiento y la subejecución de los planes de prevención de incendios forestales. Los incendios de esta magnitud no se apagan, se previenen. La motosierra de Milei y el ajuste de los gobernadores fueron los acelerantes de este megaincendio.
Las ridículas acusaciones contra supuestos mapuches u otros fantasmas, buscan justificar la criminalización de la protesta social en ascenso y sacar del centro a los responsables políticos del ajuste y la histórica precarización sobre brigadistas, guardaparques, técnicos y científicos, así como de la inoperancia burocrática y la especulación con fondos públicos para prevención de incendios, que fueron subejecutados y desviados. Décadas de investigaciones, proyectos aplicados, relevamientos científico-técnicos y planes preventivos en la región han sido incinerados por la motosierra y la especulación política con fondos públicos, alimentando el fuego.
De la precarización al vaciamiento
Los especialistas y brigadistas experimentados en el combate de incendios forestales señalan que la dotación mínima de personal de brigadas, dependiente de Parques Nacionales, debería ser de 700 trabajadores. En 2023 eran sólo 430 en todo el país, y bajo la gestión de Milei bajó a 390. Todos, absolutamente todos los brigadistas son contratados (artículo 9) del Estado Nacional. Contratos que caen en diciembre (cuando inicia la temporada de mayor riesgo de incendios), y continúan trabajando sin contratos firmados hasta marzo/abril del año siguiente. Son brigadistas experimentados, muchos de ellos con una antigüedad de 20 años de contratos basura. La precarización impuesta durante el kirchnerismo, siguió con Macri, Fernández y ahora Milei. Llevamos 20 años de superexplotación de la capacidad humana de trabajo de este sector de trabajadores especializado que trabaja en condiciones de altísimo riesgo de vida. Percibiendo salarios que van desde los 600 mil en la zona centro del país, a 860 mil en la región patagónica. Obligados al pluriempleo, como la mayoría de los asalariados en Argentina, ven sus ingresos reducirse durante una crisis como esta, cuando están abocados full time.
En el ataque del megaincendio de Chubut, brigadistas de todo el país están trabajando sin francos hasta el agotamiento. Como el gobierno nacional no les paga horas extras, acumulan días de franco que deben tomarse en invierno. Es entonces cuando el servicio se queda sin personal para realizar las tareas de prevención de incendios (cortafuegos, desmalezamiento, reducción de material combustible en zonas boscosas, etc.). Esto explica sólo un aspecto parcial del ciclo del fuego al que nos lleva la política de ajuste presupuestario y precarización laboral de los sucesivos gobiernos.
Ninguna declaración de emergencia ígnea que no incluya las demandas de los brigadistas
Ignacio Torres, gobernador de Chubut, dejó desamparados a los damnificados del incendio del verano de 2025 que devoró decenas de viviendas, y pisó los fondos destinados hace más de dos años a prevenir esta catástrofe en la Reserva Forestal Lago Epuyén. Ahora se asume vocero de los gobernadores de la Patagonia que quieren usar la crisis ígnea para negociar más caro su apoyo a la reforma laboral y demás leyes antiobreras de Milei. Así negocia la política burguesa en la cueva de ladrones que es el Congreso. Ningún apoyo a esta rosca de piromaníacos.
Las demandas inmediatas de los brigadistas son muy concretas: recomposición salarial acorde al costo de vida, pase a planta permanente de todo el personal de brigadas, y un régimen especial de jubilación. Ninguna declaración de emergencia que deje afuera estas demandas urgentes, opuestas por el vértice a los proyectos de reforma laboral del gobierno.
Los responsables del desmanejo del fuego y de la precarización de nuestros brigadistas, no pueden ahora arrogarse encabezar los planes de reconstrucción de viviendas y mitigación del daño. Los trabajadores de diversos ámbitos junto a los pobladores autoorganizados que pusieron en pie brigadas voluntarias, abrieron escuelas para que sean centros de organización para la asistencia y alimentación de los combatientes, y de refugio de damnificados, quienes ya están sosteniendo a quienes perdieron sus viviendas y a quienes las están defendiendo, son los más calificados para llevar adelante los planes de emergencia ígnea.
No sólo es la emergencia habitacional inmediata de los pobladores que perdieron sus viviendas en el fuego. Es la anticipación de la crisis que provocará en los pequeños productores ganaderos de la zona, tanto los que perdieron sus animales, como aquellos que pudieron salvarlos y llevarlos a la invernada. No habrá entonces pasturas disponibles para el invierno. Y es la anticipación a los grandes intereses capitalistas y del imperialismo que se benefician en estas catástrofes, buscando cambiar el uso del suelo y apropiarse de territorios.
En la Patagonia: ausente Milei, ausente la CGT
Indignación provoca el presidente, de joda en Mar del Plata y de gira chupamedias detrás de Trump, ausente en esta crisis (como es su costumbre). Otro gran ausente es la CGT, metida en su rosca para negociar la reforma laboral, mientras los brigadistas precarizados están batallando hasta el agotamiento.
Son los trabajadores de la educación quienes abrieron sus escuelas como centros de organización. Son los trabajadores de la salud quienes curan y rehabilitan a brigadistas y voluntarios afectados por el fuego. Son los trabajadores rurales y pobladores quienes asistieron a vecinos, abrieron cortafuegos y caminos como vías de escape del fuego en tiempos récord. Son miles de personas de todo el país quienes hicieron llegar insumos para las brigadas, para su alimentación y para su salud.
Esta inmensa capacidad de organización y movilización de recursos se vería potenciada si los trabajadores tomáramos la dirección de nuestros sindicatos y ampliáramos sus funciones. No sólo para organizar a través de los sindicatos la confiscación obrera de alimentos y demás insumos necesario de grandes supermercados como La Anónima, o del equipamiento para el combate del fuego en los corralones, sino para imponer el control obrero de la producción, enfrentando la anarquía del capital basada en la explotación del proletariado y la expoliación de los recursos naturales, y centralizar las fuerzas desplegadas ahora en la crisis. Y será tanto o más importante para poder trazar los planes de mitigación del daño ambiental y social desde los intereses de la clase obrera como caudilla de los pobladores y las comunidades de la comarca andina, enfrentando toda maniobra expulsiva de la población y especulativa sobre las tierras afectadas.
Con esta perspectiva, debemos discutir ningún apoyo a los gobernadores y su cínica negociación de la Emergencia en el Congreso. Abajo la reforma laboral y la reforma a la ley de glaciares. Impongamos a las centrales y sindicatos un Paro General y un plan de lucha nacional que derrote los planes antiobreros del gobierno.
Publicado en TRCI web
¡Derrotemos la agresión imperialista en Venezuela, con la clase obrera organizada!
¡Fuera yanquis del Caribe y América Latina!
En la madrugada del 3 de enero, el imperialismo norteamericano bombardeó regiones de Venezuela y capturó a Maduro y su esposa, en su escalada por disciplinar a la región con su “nueva doctrina Donroe”, como la hace llamar.
Es evidente que no van a ser los gobiernos supuestamente progres de los Lula, Sheinbaum o Petro los que saldrán a defender al pueblo venezolano, ya que están unidos por múltiples lazos al imperialismo norteamericano. Tampoco habrá una respuesta de las burocracias restauracionistas de China y Rusia, ya que pretenden asimilarse al sistema capitalista negociando con el descompuesto imperialismo norteamericano.
La escalada guerrerista que abrió Trump al bombardear Venezuela indefectiblemente acelera los tiempos de la lucha de clase y son procesos históricos que obligan a nuestra clase a saltar etapas, o comprimirlas, es decir, se deben tomar tareas transicionales en la lucha por el poder para no sufrir una derrota catastrófica. Es tarea del proletariado venezolano poner bajo control obrero la rama petrolera, quebrar al ejército, recuperar las armas y organizar la lucha por un gobierno obrero, creando destacamentos de vanguardia para construir un partido revolucionario como sección de la IV Internacional reconstruida. Debemos, como revolucionarios, apoyar a los grupos trotskistas de Venezuela que peleen por esta perspectiva y levantar bien en alto para la región la ocupación de toda empresa yanqui, como Chevron y otras, en una lucha antimperialista contra todos los gobiernos de turno, así sean aliados proimperialistas, como los Milei, o supuestos opositores, como Lula.
Son los trabajadores venezolanos los que deben saldar cuentas con el gobierno descompuesto de Maduro y las cúpulas militares. Hay que destruir a las fuerzas represivas como la policía y las fuerzas parapoliciales, que fueron las garantes del saqueo y explotación al pueblo. Hay que desarrollar los embriones de un proceso revolucionario para derrotar la ofensiva norteamericana y estar mejor preparados para los futuros objetivos del imperialismo, como puede ser Cuba.
Llamamos a los trabajadores de EEUU a enfrentar a Trump, romper con los partidos imperialistas y aliarse a los trabajadores de la región que pelean contra el imperialismo por una salida revolucionaria, por una Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina y el Caribe.
Proponemos una reunión urgente de las tendencias trotskista en la región para discutir una campaña internacional y acciones en común.
La crisis económica no se toma receso por fin de año. Mientras, los gobiernos de Milei y Llaryora se encargan de garantizar los negocios de los empresarios, que quieren hacernos pagar su fiesta. La cara más cruda de este ataque, orquestado por el gobierno yanqui y el FMI que manejan el joystick de su representante Milei, son los despidos, los cierres de líneas de producción y hasta de fábricas enteras como los recientes casos de Electro Part (metalúrgica) e IBF (neumático). Esta ofensiva pretende ser coronada con la reforma laboral que el gobierno debió posponer para febrero.
Mientras tanto, en el congreso nacional y en la legislatura provincial, gobiernos y oposición vienen de debatir los presupuestos de ambos niveles del Estado capitalista. Discuten, en tanto representantes patronales, como repartir parte de la plusvalía que extraen a nuestra clase a través de los impuestos. Es otra vía para aplicar el ajuste a los trabajadores, principalmente a los estatales, sometiéndolos al congelamiento salarial, a despidos y al deterioro de sus condiciones de trabajo.
En Córdoba, Llaryora pretende desatar el nudo de la vieja disputa patronal con Nación por los fondos de la caja de jubilaciones aplicando un descuento extra a los trabajadores aportantes (lucifuercistas, judiciales, bancarios de Bancor, municipales de la capital, estatales provinciales, entre otros). Incluso amenaza con dejarle los despojos de la caja, utilizada como una lata donde meter la mano desde hace años por los gobiernos cordobecistas del PJ provincial y sus aliados, a los sindicatos. O unificarla con ANSES, otra fuente del saqueo de los diferentes gobiernos nacionales. Los descuentos, que van del 2% al 8% según una escala arbitraria fijada por el propio gobierno, han desatado la bronca de los estatales, ya sometidos a la destrucción salarial del tandem Milei-Llaryora y a un crecimiento exponencial del trabajo precarizado, sobre todo desde la pandemia. Las jubilaciones son lastimosas, luego de múltiples recortes y diferimientos, como denuncian los jubilados de Plaza San Martín todos los miércoles.
La burocracia sindical, que todo 2025 se ha limitado a hacer campaña electoral por alguno de los tres candidatos del peronismo, se ha visto obligada a salir, si bien con marchas sin paro y acotadas a los cuerpos orgánicos, salvo en aquellos sectores donde el activismo se viene organizando como en Judiciales, el SUOEM y la docencia de capital donde se recuperó la delegación de la UEPC.
Es necesario organizar la lucha en los lugares de trabajo, reforzando las asambleas e imponiéndolas en los lugares donde no se realizan, expulsando a los delegados vendidos. Mocionemos el llamado a poner en pie un congreso de delegados estatales con mandato de base, para organizar la lucha e imponer el paro provincial con toma de edificios. Tomemos el ejemplo del movimiento obrero que sale a luchar en Europa contra la crisis, ¡ocupemos todo!
La burocracia sindical es cómplice de Llaryora y Milei, ¡debemos echarla y recuperar los sindicatos! Además, nos mantienen divididos; la lucha de los trabajadores aportantes a la caja, para triunfar, deberá extenderse al conjunto de la clase obrera, principalmente a su núcleo industrial que es el que viene sufriendo los ataques más cruentos con despidos, retiros voluntarios y cierres. Impongamos un congreso provincial de delegados con mandato de la industria, los servicios, estatales, desocupados y jubilados, convocando a la juventud, para votar un programa y el paro provincial para derrotar el ajuste y pasar a la ofensiva.
Marchemos en todo el país el 18 de diciembre
El gobierno de Milei quiere tratar, en sesiones extraordinarias del Congreso, el presupuesto 2026 y la reforma laboral como el comienzo de una “era reformista”, como denominó LLA a su segunda etapa al frente de la presidencia. Intenta mostrar al imperialismo norteamericano que tiene consenso político, ya que demostró en el plano económico un rotundo fracaso y tuvo que ser rescatado por Trump. El triunfo electoral de medio término ha hecho creer a los libertarios que eso les da consenso social para avanzar con las reformas laborales, previsionales y tributarias, entre otras, pero ese escenario no existe y aún debe dirimirse en los procesos de la lucha de clases.
El gobierno está atacando a los trabajadores en absoluta debilidad, apoyándose en la crisis de la oposición burguesa (centralmente del peronismo), pero en medio de un alza en la inflación, de una ola de cierres y despidos en las fábricas, reprimiendo en Mendoza a los que luchan contra el proyecto minero San Jorge y con una enorme pauperización de las condiciones de vida. A esto se suma un elemento muy importante, que es que su garante, Trump, tiene conflictos internos en su propio país y está perdiendo peso político para imponer otro salvataje a una semicolonia.
Nosotros no sólo nos tenemos que oponer y derrotar la reforma laboral, sino que tenemos que abrir un debate al conjunto de los trabajadores planteando que tenemos que recuperar la dirección de nuestras organizaciones, que son los sindicatos, para reorganizar nuestras filas ante la desorganización de la economía y sólo confiar en nuestras propias fuerzas. No es lo mismo ir de forma individual a negociar en recursos humanos, que ir con los delegados combativos y el sindicato recuperado a negociar. Acá el estado está para proteger los negocios de los patrones, nuestra organización está para preparar las condiciones de enfrentar el sistema capitalista.
La reforma laboral intenta estatizar aun más a los sindicatos y las condiciones de trabajo y no es verdad que busca la libertad de los trabajadores en su relación con los patrones. Con sus leyes e instituciones pretenden reglamentar la explotación y quitarle todo filo revolucionario a los sindicatos e impedir nuestra organización en las fabricas con delegados. Por eso tenemos que recuperar los sindicatos y echar a los burócratas y delegados vendidos, ellos son los que están bancados por el estado burgués como agentes de la burguesía en nuestras filas. Esta burocracia está dejando pasar los despidos y cierres de fábrica y la caída en nuestros salarios y están dispuestos a negociar algunos aspectos de la ley de reforma laboral. Ellos sólo están llamando a una movilización para el 18 de diciembre, sin paro.
Por eso nuestra pelea, mientras explicamos a los trabajadores el ataque que significa esta reforma, debe ser por la independencia de los sindicatos del estado burgués y rechazar todas las leyes laborales que nos aten a un estado de clase que no es el nuestro y que no defendemos, más bien nos organizamos para destruirlo. Tenemos que desarrollar una vanguardia organizada en partido revolucionario.
La clase obrera, en su larga historia, ha conquistado métodos y programa para derrotar a la burguesía en la producción. Hoy podemos ver en el mundo cómo sectores que se levantaron en contra del genocidio en Palestina están enfrentando a sus gobiernos, como en Italia o Portugal (contra una reforma laboral) con la huelga general, la ocupación de fábricas, piquetes y bloqueos. Son un gran ejemplo para que nosotros en la región despleguemos una gran lucha para echar al imperialismo de América Latina y unirnos al proletariado venezolano que está siendo asediado.
Impongamos asambleas en los lugares de trabajo, mocionemos paro general activo para cuando se trate la reforma laboral y una gran movilización al congreso para derrotar el plan Milei-Trump. Discutamos un programa de transición que plantee el control obrero, la escala móvil de horas y salario, ocupación de fábricas, y lugares de trabajo, y votar delegados de base con mandato para un Congreso de delegados de base para discutir un plan de lucha.
Nosotros el 18 de diciembre vamos a marchar en la columna independiente con los sindicatos independientes, delegados antiburocráticos, el movimiento piquetero y organizaciones de izquierda, que fue votada en reuniones del Plenario Sindical Combativo y en la reunión en zona norte impulsada por el Suteba Tigre, y a las 18 hs participaremos de un acto en plaza de mayo. En las provincias, participaremos de las columnas independientes que están organizando las seccionales recuperadas y los sectores sindicales combativos. Y llamamos a ponerlas en pie donde aún no se esté planteando esa iniciativa.