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La lucha antiimperialista en Cuba

Martes, 10 Marzo 2026 18:02

 

El imperialismo norteamericano, con Trump a la cabeza, profundiza su curso hacia una nueva guerra generalizada. Los recientes ataques del enclave imperialista israelí a blancos iraníes -entre ellos una escuela primaria- han puesto al mundo en alerta. Las consecuencias inmediatas en la economía se vieron reflejadas en la caída de las bolsas y el aumento del precio de la energía. Toda esta ofensiva tiene como uno de sus principales objetivos la asimilación de los ex Estados obreros a un sistema capitalista en franca decadencia. Está claro que Trump apuesta a humillar a Cuba, para generar una implosión del régimen y luego ir por la conquista capitalista total de la isla.

Claramente, ya se están desarrollando tendencias capitalistas en el tortuoso proceso de asimilación, que se aceleró desde la caída de la URSS. Pero, a diferencia de China, Cuba no tiene la capacidad productiva para postularse como otra cosa que una semicolonia del imperialismo yanki, si es que el capitalismo termina de conquistarla. Tras la humillante captura de Maduro y la ignominiosa negociación de su vicepresidente, Delcy Rodríguez -lo cual demuestra el rol histórico del nacionalismo burgués negociando mejores condiciones para el capital norteamericano-, la hipótesis más probable es que Trump asedie al gobierno de Díaz Canel hasta que sea él mismo el que negocie. De no darse esta variante, que sea algún otro sector de la burocracia contrarrevolucionaria. Y la otra alternativa es la amenaza del uso de la fuerza militar norteamericana para invadir Cuba.

Fractura social

Desde el 11J de 2021 no hay vuelta atrás en la fractura de sectores de trabajadores y la juventud con el régimen de gobierno. Es que la burocracia ya no puede garantizar lo más básico para la sociedad cubana, entonces, sólo puede ofrecer represión. Las alusiones a la revolución son un saludo a la bandera vaciado de contenido.

Este 9 de marzo comenzó una protesta estudiantil en la Universidad de la Habana que cataliza ese descontento, especialmente de la juventud, con la situación de inanición de la economía cubana, signada por la falta de suministro eléctrico, de acceso a internet y telecomunicaciones y, cada vez más, de insumos básicos para la salud y la supervivencia cotidiana.

Restauración o revolución

La propaganda imperialista en contra del “comunismo”, que habría llevado a la población a esta grave situación, se intensifica. Sin duda, las políticas de la burocracia han sido de gran ayuda para que esta propaganda se vuelva cada vez más aceptada en un sector de la población tanto dentro como fuera de la isla. Sin embargo, está claro que las penurias económicas de Cuba se deben a las políticas de ese imperialismo, que, a fuerza de bloqueos, ha ahogado al país para asestar una derrota ideológica a todo aquel que ose cuestionar la sacrosanta propiedad privada de los medios de producción y ponga a la clase obrera en un lugar dirigente de la economía. Lamentablemente para ellos, la crisis imperialista es tan profunda que la propaganda no tiene mucho sustento, menos en medio de esta crisis que nos encamina a una generalización de la guerra. La clase obrera mundial ya tiene la memoria de tiempos pasados y sabemos que la guerra es para disciplinar a la nuestra clase, llevándonos a matarnos en una guerra que no es nuestra.

La juventud cubana, heredera de una de las experiencias revolucionarias más importantes de la posguerra, está llamada a recuperar la lucha revolucionaria y ser parte de esa vanguardia obrera que derroque a la burocracia restauracionista y recupere la dirección de la economía. Pero sabemos que no se pueden realizar las tareas del socialismo en un solo país, indefectiblemente la suerte de la revolución cubana está en manos del proletariado de todo el continente, en particular norteamericano. Ya estamos viendo los importantes enfrentamientos que se han dado al interior de Estados Unidos en contra de Trump y su represión a los trabajadores inmigrantes, eso es un germen a partir del cual se debe desarrollar la conciencia de clase del proletariado. La pelea contra Díaz Canel y el elenco dirigente de la burocracia, hoy los verdaderos agentes del imperialismo en Cuba, es una lucha antiimperialista. Asimismo, en todo el continente estamos llamados a enfrentar a los gobiernos de nuestros países, garantes de las condiciones del imperialismo. Tanto Milei como Lula, tanto Kast como Sheinbaum, todos, más allá que se reclamen pro sionistas o progres, son cómplices y socios del imperialismo. Por eso, sólo podemos confiar en la fuerza de la clase obrera internacional. Si el imperialismo impide el acceso de Cuba a las fuentes de energía, deberá ser el proletariado petrolero de Venezuela, Brasil y Argentina, junto con los trabajadores del transporte y todas las ramas interconectadas, quienes deberán tomar la tarea de garantizar que llegue la energía. La única forma en la que podamos arrebatar el poder a la burguesía y sus agentes en todo el mundo es desarrollando una organización revolucionaria internacional, estableciendo una Federación de Repúblicas Socialistas de América, como forma estatal de la dictadura del proletariado.

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