En medio de una crisis capitalista fenomenal, asistimos a una nueva negociación paritaria
En la UOM es más de lo mismo, sacaron a Caló y quedaron todos los demás. Furlán y compañía asumen la negociación paritaria con varios cuestionamientos encima, luego de una elección de Comisión Directiva nacional que dejó muchas dudas por los fraudes electorales y maniobras hecha por una dirigencia que no quiere largar el poder. Caso testigo fue lo de la seccional Campana, que abrió un flanco para la intervención de la justicia patronal. Hay que dejar claro que resulta inadmisible que la justicia y el ministerio de trabajo se metan en la vida interna de los sindicatos, y mucho más las cámaras empresariales. Los propios metalúrgicos debemos saldar cuentas con las trapisondas de Furlán y la conducción, investigando las acusaciones de fraude y corruptelas a través de una comisión investigadora conformada por delegados y activistas intachables, votada por la base en las fábricas y seccionales.
Furlán y los Urbanos de la vida saben que en la rama han habido despidos y cierres de fábricas, también saben que no movieron un dedo para frenar la situación. Ni un paro hubo por la reincorporación de los más de 30.000 metalúrgicos despedidos desde inicios de 2024. Sólo declaraciones testimoniales y catarsis públicas. Mientras Furlán se florea por los canales de TV y en los actos, propagandizando el FRESU con Aceiteros y ATE y batiendo que ningún trabajador debería ganar menos que la canasta básica ($2,35 millones), en las reuniones paritarias con los empresarios se baja los pantalones por porcentajes que no superan o igualan el IPC, un índice que dibuja el gobierno de Milei. Sabiendo esto, y sabiendo que un 2% o 3% en un sueldo de $800.000 mil que es lo que gana un metalúrgico de la rama 17 (general), son unos miserables $30.000 pesos, pretende que “entendamos” que, por la crisis del sector, no se va a sacar mucho de las paritarias.
En la actual negociación, las cámaras patronales vienen pateando las definiciones, con un nuevo cuarto intermedio hasta el 27 de mayo, cuando el acuerdo anterior venció en abril. Dos quincenas más sin actualización salarial, con una inflación que se mantiene firme arriba del 2% mensual y con salarios de miseria, es algo inaceptable. Pero Furlán y la UOM nacional no han sacado ningún plan de lucha ni medida para acelerar los tiempos.
No somos los responsables de la situación actual, los trabajadores no debemos pagar la crisis. Es necesario sacar a los dirigentes que ya han demostrado que son más de lo mismo. Y salir a dar pelea para frenar las suspensiones y despidos y conquistar un salario inicial igual a la canasta para los metalúrgicos. Furlán no va más, no es capaz de defender el salario ni los puestos de trabajo. Hay que imponer delegados paritarios elegidos en asamblea general de las diferentes seccionales del país, que representen realmente las necesidades de los metalúrgicos.
Pongamos a los metalúrgicos de pie. Impulsemos asambleas en cada fábrica, mocionemos el paro escalonado, que inicie con un paro nacional de 24hs, y un congreso de emergencia de delegados metalúrgicos con mandato de base, para discutir el programa y las medidas para enfrentar el ataque de las patronales y del gobierno de Milei.
- Abajo la reforma laboral. Independencia de los sindicatos del Estado.
- Apertura inmediata de la paritaria. Delegados paritarios elegidos por la base.
- Salario inicial de la rama 17 igual a la canasta básica medida por ATE INDEC ( $2.350.000).
- Unificación de las escalas salariales de las ramas.
- Reincorporación de todos los despedidos. Efectivización de contratados y personal de agencia.
- Escala móvil de horas de trabajo y salarios.
- Ocupación de toda fábrica que cierre o despida.
- Apertura de los libros contables. Control obrero de la producción.
- Congreso de emergencia de delegados metalúrgicos con mandato de base. Recuperemos la UOM y las seccionales de manos de la burocracia de Furlán y Urbano (seccional Córdoba).
- Paro nacional metalúrgico escalonado, corte de rutas y ocupación de establecimientos para imponer nuestras demandas.