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Una paritaria bancaria en cuarentena y en línea con los pedidos del gobierno

Jueves, 30 Julio 2020 18:03

Una paritaria bancaria en cuarentena y en línea con los pedidos del gobierno

Entre gallos y medianoche se alcanzó un acuerdo paritario bancario, casi al cierre del mes de julio, del cual ningún bancario estaba al tanto que se estaba discutiendo. El mismo significa un aumento (totalizado) del 26% al salario bancario, pero que en realidad son 4 aumentos trimestrales (7% para el primero y tercer trimestre y 6% para el segundo y cuarto trimestre) y los cuales no son acumulativos, ni retroactivos a enero y con una cláusula de revisión recién para noviembre de este año. Un aumento paritario, que, apenas cubre el “aporte solidario” que definió el gobierno a principios de año el cual iba ser absorbido por futuros incrementos.

Estas paritarias están enmarcadas en el pacto social del que tanto habló (y quería armar) Alberto Fernández en su campaña electoral presidencial del año pasado y que hoy, luego de más de cuatro meses de cuarentena obligatoria, se firma con la idea de imponer una nueva relación entre capital y trabajo, donde la variable ajuste seguimos siendo los trabajadores.

Está claro que lo que el gobierno, las patronales (nacionales e internacionales) y la burocracia sindical están tratando, es de dar forma a lo que se viene: no un escenario post pandemia, sino al que se impondrá luego de la negociación con los bonistas por el pago de la deuda externa y las condiciones en las que el país quedará después de ésta.

Es por eso que es tan importante, tanto para el gobierno, como por las patronales, el definir y legalizar hoy los ataques a los trabajadores: ya sea por medio de rebajas salariales (aumentos por debajo de la inflación proyectada, por ejemplo), masivos despidos encubiertos por medio de los famosos “retiros voluntarios”, suspensiones, la reforma previsional y la tan mentada y no lograda por el gobierno anterior: reforma laboral.

El acuerdo firmado sólo habla de aumento salarial y no dice nada al respecto de las condiciones en las que hoy están trabajando los bancarios (como la cantidad de horas extras que hacen con el homeoffice, escritorios improvisados en los hogares y malas herramientas informáticas y de conectividad). Esto se discutió por otro lado y quedó plasmado con la recién aprobada Ley de teletrabajo, que avala la flexibilización laboral (y la bancaria y la burocracia en general apoyan) y en la discusión que están planteando sobre productividad y la necesidad que tienen de “modernizar” las leyes laborales.

Por otro lado, la Bancaria avalando el “quédate en casa” del gobierno, también aceptó que el sindicato se cerrara y se cancelaran las reuniones de los trabajadores en nombre de “cuidar nuestra salud” desde marzo a esta parte. También aceptó los protocolos anti covid armados por los bancos y los homologó en el Ministerio de Trabajo, y que hasta el final eran garantía de una mejor explotación y de contagio en las sucursales. Es que, las medidas de protección no sólo llegaron tarde en muchos bancos, sino que no en todos se aplicaron y plantean lineamientos generales que no tienen en cuenta las verdaderas condiciones en las que trabajamos. En la práctica, muchos bancarios y bancarias se han infectado por el virus, no se han respetado las medidas mínimas de protección, ni se les ha brindado los insumos y elementos a los trabajadores para evitarlos y luego nos echan la culpa “por no cuidarnos”. Es necesario que votemos delegados de Seguridad e Higiene para definir y hacer cumplir las medidas necesarias de protección de nuestros compañeros.

Por todo esto es imperioso que nos organicemos para pelear por nuestras condiciones de trabajo y por todo los que nos quitaron antes y durante la cuarentena y lo que nos quieren quitar con las próximas medidas en puerta. Palazzo y compañía, apoyando al proyecto de Alberto Fernández, ató nuestra organización de pies y manos a un proyecto que busca explotarnos y oprimirnos cada día más. En este sentido, tenemos que recuperar nuestra organización para la lucha, independiente de los partidos patronales y que pueda, junto con hermanos sindicatos recuperados de manos de la burocracia sindical, pensar una salida revolucionaria para los trabajadores y el pueblo pobre en su conjunto. Hacemos un llamado a todas las agrupaciones combativas y de izquierda en La Bancaria a que discutamos la necesidad de poner en pie una oposición sindical revolucionaria dentro del sindicato.

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  • Despidos en el sistema financiero. ¡Organicémonos para frenar a los banqueros!

    La situación del sistema financiero semicolonial de Argentina no es ajena a la crisis económica que se ha venido acelerando en los últimos meses, no sólo por efectos de problemas “endógenos”, sino por el desarrollo de una crisis de la economía mundial atravesada por conflictos bélicos que amenazan con generalizarse. El plan de Milei de atar el destino de la economía argentina a los dictados del gobierno estadounidense y un puñado de empresarios imperialistas está haciendo estragos en la economía argentina.

    Desde la city porteña, los funcionarios y “brokers” intentan ser optimistas de cara al 2026, ya que ven que la supuesta baja del riesgo país y de las tasas deberían impulsar la expansión del crédito. El primer trimestre del año no ha cumplido las expectativas de repunte, sacudido por la volatilidad generada por la guerra, el desplome de Wall Street tras el aumento del petróleo y una serie de variables inciertas que hacen que se retaceen las promesas de inversiones en nuestro país. A esto se suman los desastres del gobierno y un aumento de la inflación.

    Despidos, familias sin ingresos y trabajadores endeudados

    Entre las medidas del plan “motosierra” de Milei, prometido en 2023, para reducir el gasto público y frenar la inflación se encontraron una serie de políticas monetarias: reducción del dinero circulante, levantar las restricciones cambiarias y eliminar las regulaciones para operar en el sistema financiero. La fórmula mágica de “secar la plaza de pesos” redujo drásticamente el acceso al crédito tanto minorista como productivo. El fin del llamado “cepo” para reemplazarlo por las “bandas de flotación del dólar” resultó no ser un equilibrio espontáneo del mercado y a fines de 2025 Caputo no sólo se vio obligado a intervenir, sino que debió apelar a un segundo rescate (después del solicitado al FMI), ahora de Trump, para evitar una crisis mayor, demostrando la fragilidad del sistema financiero semicolonial. La apertura de las importaciones no surtió un efecto equilibrador de los precios, sino que profundizó la recesión y llevó a cientos de empresas a la quiebra. Los cierres de establecimientos, cuyo caso más emblemático es el de Fate, no han cesado desde el año pasado. Miles de familias se han quedado sin ingresos. Además, el derrumbe de los salarios promedio, por debajo de la canasta básica, han hundido el consumo de la clase obrera a niveles históricos. Un dato alarmante es el nivel de morosidad en el crédito de las familias, que en enero de este año alcanzó su máximo histórico de 10,3%.

    La banca nunca pierde

    En este escenario, los bancos están reclamando que sus balances están “en rojo” debido a la contracción del mercado y otras hierbas. En 2024 los bancos acusaron un boom en la bolsa, con el Galicia a la cabeza, y empezaron a transformar el negocio pasando de las LELIQS –es decir, las ganancias que les garantizaba el Estado- a competir por ganar carteras de créditos y clientes privados. Así, apuntaron a la intermediación financiera lanzando los fondos comunes de inversión o los CEDEARS. Sin embargo, en 2025 vieron un margen de ganancia mucho más ajustado, con menos liquidez, más mora y más competencia con las fintech. A mediados del año pasado el BCRA endureció los encajes, lo que limitó más el margen de oferta de dinero. Los ADRS (recibos de depósitos estadounidenses) de los bancos argentinos en Wall Street acumularon pérdidas de hasta 23%, con Supervielle a la cabeza.

    Pero lo que los banqueros llaman “balances en rojo” significa que han ganado menos, no que han perdido. Si crece la mora, se toman medidas para resguardarse del “riesgo”; si el mercado trae amenazas, se recurre a intervenciones del Estado. Esta es la excusa que usan para ponerse a tono con la ola generalizada de despidos. En los últimos meses se han profundizado los recortes y despidos (abiertos o encubiertos como “retiros voluntarios”) que se vienen aplicando desde la época de la pandemia. Desde 2020, mientras la burocracia sindical cerró los sindicatos y nos dijo que no se podía hacer nada, las patronales experimentaron con todo tipo de iniciativas para avasallar conquistas laborales, ensayar esquemas de “trabajo flexible” como los bancos de horas e imponer ritmos de trabajo más acelerados sobre una plantilla reducida de empleados en blanco y otro tanto tercerizados por fuera de convenio. La supuesta “reconversión tecnológica” no redundó en costos tanto menores, ya que los bancos se ven cada vez más obligados a invertir en productos informáticos “enlatados” como los de prevención de fraudes. Por eso nunca debemos olvidar cuál es la principal máxima de los capitalistas: la variable de ajuste son los trabajadores.

    La burocracia sindical es cómplice

    Por años el secretario general de La Bancaria, Sergio Palazzo (en el cargo desde 2009 y reelecto nuevamente en 2025), posó de ala combativa de la CGT, juntándose con Pablo Moyano e impulsando la Corriente Federal de Trabajadores. Con la implosión del peronismo y el consecuente recrudecimiento de las peleas internas, este radical devenido kirchnerista parece que decidió bajar el perfil. Como diputado de Unión por la Patria posa de opositor, mientras en su rol como sindicalista apuesta a desmovilizar al gremio y llevar todos los reclamos de los trabajadores a las peleas parlamentarias. Ya ni amaga a discutir paritarias y pretende que los bancarios nos conformemos con un aumento salarial en base a una estimación falsa por parte de un INDEC manipulado. Descansa en el congelamiento salarial del resto de los trabajadores para disciplinar cualquier aspiración a un aumento acorde al encarecimiento del nivel de vida real. Es muy claro que juega como agente de la burguesía en las filas obreras, atando al sindicato al Estado y sus instituciones.

    La frustración de la base ante un sindicato que no organiza ni discute las decisiones que afectan directamente a las condiciones de trabajo se termina traduciendo en una enorme desconfianza hacia la organización sindical. Esto ha quedado claro en la imposición por parte de las patronales de negociaciones individuales para acordar los mentados “retiros voluntarios”, en condiciones totalmente desventajosas, en las que la burocracia no interviene y finge demencia. Sólo atinaron a impulsar una tibia negociación con el Banco Santander, pasado ya el primer tramo de recorte y cierre masivo de sucursales. Pero la sangría de puestos de trabajo continúa. La aprobación en el Congreso de la reforma laboral -aunque aún está por verse si logran implementarla- ha envalentonado a los empleadores para amenazar a los empleados que no quieran aceptar la invitación a renunciar a su trabajo con el argumento de que si no “agarran” ahora (con algún dinero más de indemnización), luego se los podrá desvincular en las condiciones de despido que prevé la nueva legislación, o sea, peores. Esto es un chantaje que la burocracia deja pasar porque es cómplice.

    Recuperemos el sindicato para la lucha

    La conducción de La Bancaria, alineada junto a Palazzo con un PJ en crisis, son cómplices del brutal ajuste que estamos viviendo. Quienes defendemos los intereses de la clase obrera, debemos enfrentar el intento de las patronales y la burocracia de desmoralizarnos y desorganizarnos. Tenemos que retomar la iniciativa y hacer valer la fuerza de nuestra clase. Para esto hay que recuperar nuestro gremio, con total independencia del Estado burgués.

    Pongamos en pie una Oposición Revolucionaria en el sindicato para pelear por esta perspectiva. Empecemos por agrupar a la vanguardia bancaria para levantar la necesidad de un inmediato plan de lucha contra los despidos, por el pase a planta de los tercerizados, por el encuadre de los trabajadores de las Fintech y empresas afines a los servicios financieros dentro del convenio bancario, contra la reforma laboral y por la reapertura inmediata de la paritaria. Realicemos asambleas en todos los lugares de trabajo y elijamos delegados, con mandato, para comenzar a organizarnos. Convoquemos a un Congreso de delegados de base del sindicato para profundizar este debate y desarrollar las medidas necesarias.

    Por un programa de transición

    La recuperación de los sindicatos debe ser un paso para que nuestra clase comience a ser consciente de su fuerza y se prepare para dirigir la futura sociedad socialista, sobre la ruina de la sociedad capitalista y sus instituciones.

    Los empresarios utilizan la excusa de que están quebrados para cerrar establecimientos y despedir trabajadores amparados en el secreto comercial. Debemos romper ese secreto, los bancos deben ser sometidos a observación por parte de la clase obrera mediante la apertura de los libros contables. Esto nos permitirá revelar el derroche espantoso de trabajo humano que resulta de la anarquía del capitalismo y de la exclusiva persecución de la ganancia. Para crear un sistema único de inversión y de crédito, según un plan racional que corresponda a los intereses de toda la nación es necesario unificar todos los bancos en una institución nacional única. Sólo la expropiación de los bancos privados y la concentración de todo el sistema de crédito en manos de un Estado obrero pondrá en las manos de éste los medios necesarios, reales, es decir materiales, y no solamente ficticios y burocráticos, para la planificación económica. Hay que preparar una salida revolucionaria, bajo la dirección de un partido revolucionario de la clase obrera, que expropie a los capitalistas, destruya al Estado burgués y siente las bases para una economía basada en la planificación.

     

     

  • ¡Reapertura de paritarias ya! Impongamos a la burocracia el paro provincial

    El rescate del FMI al gobierno de Milei significó una devaluación del 10% en un abrir y cerrar de ojos. Aunque el gobierno trate de negarlo, lo cierto es que la flexibilización del cepo cambiario impactó de lleno en el precio de los alimentos y se prevee una escalada inflacionaria.

    Los trabajadores en Córdoba no estamos exentos de las consecuencias del plan del FMI, de hecho Llaryora es un cómplice del gobierno libertario y juntos sostienen el ajuste del Estado a costa nuestra. A principios del mes de abril cerca de 40 trabajadores de salud fueron despedidos sin causa de diferentes nosocomios provinciales. El caso más resonante ha resultado el de los compañeros del Hospital Rawson que vienen de reiterados paros con abandono de tareas y corte de calles por la reincorporación inmediata de 18 trabajadores. En la Maternidad Provincial fueron suspendidos los médicos que realizaron asambleas y el ministerio utiliza la falacia argumentativa de “abandono de pacientes”. Para atacar a los trabajadores están siempre listos eso sí, se quemó la sede de la obra social de los estatales (APROSS) en medio de una denuncia por estafas millonarias y el ministro de salud Pieckestainer (ex director médico del Hospital Privado y gran promotor de la “asociación público-privada” en el sector)  sigue atornillado a su sillón.

    La semana pasada, los trabajadores judiciales opositores a la conducción del gremio cansados de la inacción de Corteletti y cía, tomaron el Salón de los pasos perdidos de Tribunales 1 y realizaron una asamblea para tomar el conflicto en sus manos.  La conducción se vio obligada aceptar una seguidilla de paros escalonados que votaron en la asamblea extraordinaria del viernes 25/4. Para empezar, este martes realizarán abandono de tareas  y movilizarán y el miércoles 30, van al paro por 24 horas. Este es el camino que debemos seguir, imponer a la burocracia un paro provincial para conquistar todas nuestras demandas.

    Por una paritaria estatal única

    Por todo ello es necesario reorganizar nuestras filas para dar una respuesta contundente y para ello es necesario confiar en nuestras propias fuerzas. Entendiendo que el clásico de la burocracia local es salir sólo para descomprimir la bronca pero no han puesto ni las manos para frenar los despidos y suspensiones en la industria. En el caso de los estatales, la burocracia del SEP ha lanzado asambleas de 2 hs por turno ante la negativa del gobernador de reabrir la paritaria. Castro muestra malestar por el acuerdo a la baja cerrado por la propia burocracia. Cristalli (UEPC), por su parte, declaró a la prensa local que los docentes “tienen en julio cláusula de revisión”. Ambos saben perfectamente que el panorama inflacionario y la baja de la recaudación provincial, es un detonante de lucha y van a querer impedir la unidad de los estatales a como de lugar. Hay que imponer a estos burócratas y a las centrales sindicales (CGTs y CTAs) un paro activo provincial como inicio de un plan de lucha con piquetes, tomas de fábricas, edificios y hospitales, para conseguir todas nuestras demandas.

    Las listas opositoras, los cuerpos de delegados combativos, los sectores antiburocráticos y centralmente la UEPC capital, delegación del sindicato docente recuperada de manos de la celeste por la oposición, tienen la responsabilidad de organizar a todos los sectores opositores tras esta perspectiva. Convocando a un Plenario de delegados de base con mandato, de todas las dependencias estatales (Hospitales, Luz y Fuerza, Judiciales, docentes, activos y jubilados) que discuta un programa de acción con independencia de clase que tenga como puntos centrales la reincorporación de los despedidos, la reapertura de la paritaria, por aumento que lleve el salario a  igualar la canasta básica. Por el pase a planta y el fin de la precarización laboral. Contra la privatización y por el control obrero de la EPEC. Y junto a los activistas antiburocráticos asumir el rol de vanguardia en la lucha por recuperar los sindicatos de manos de la burocracia sindical e imponer la unidad de los estatales en una Paritaria Estatal Única con delegados paritarios elegidos en asambleas de base y un programa que enfrente de forma centralizada el ataque del Estado, las patronales y sus instituciones.



    1° de Mayo:
    ¡Levantamos la bandera internacionalista de la clase obrera revolucionaria!

    18:30hs – Colón y Gral. Paz: marcha y acto junto a las organizaciones sindicales recuperadas

    21:00hs – Local de la COR Cba: homenaje a 139 años del asesinato de los mártires de Chicago

    • Por la unidad internacionalista de los trabajadores en contra del imperialismo y su política guerrerista.
    • ¡Por la derrota del enclave de Israel y el triunfo de la resistencia Palestina!
    • ¡Abajo Milei! ¡Fuera el FMI!
    • ¡Viva la lucha de la clase obrera mundial! ¡Viva la IV Internacional!
  • El gobierno congela los salarios metalúrgicos

    El gobierno de estafadores libertarios comenzó el año elevando la presión para mantener los salarios obrero por debajo de la inflación. Ni hablar de la recuperación de lo perdido desde diciembre de 2023. Su discurso anti Estado es otra de sus estafas: a través de la secretaría de trabajo, aplica todo el peso de la legislación laboral para negar la homologación de todo acuerdo de rama que no sea del gusto de Caputo y Milei. Todo en beneficio de las patronales, que así no están obligadas a pagar incluso los míseros acuerdos que negocia con las conducciones sindicales.
    El caso más resonante es el de los metalúrgicos. El secretariado nacional, con Abel “Chamullo” Furlán a la cabeza, bajó tres veces las pretensiones para cerrar el acuerdo salarial pendiente desde noviembre de 2024. Sin embargo, aún cuando luego de esas agachadas las cámaras patronales firmaron el acuerdo paritario, a la fecha la secretaría de trabajo alega “cuestiones de forma” para no habilitar la homologación. Así, los metalúrgicos no recibimos aumento nominal de nuestros magros sueldos desde octubre del año pasado. Esto significa que el salario en términos reales, es decir, medidos por su poder adquisitivos, se reducen mes a mes al ritmo de la inflación. Y hace rato están en la lona.
    La burocracia sindical patalea y saca comunicados. Lo mismo que hace con la denuncia de las decenas de miles de despidos y suspensiones en la rama producto de la crisis económica a que lleva la política recesiva del gobierno nacional, bancado por los gobernadores y la casta del congreso. Y nada más que eso, ni una medida de fuerza para imponer a las patronales el aumento que necesitamos los metalúrgicos, sobre todo los de la rama 17 que no llegamos a la mitad de la canasta de consumos mínimos mensuales calculada por ATE INDEC en $1.600.000 al mes de enero.
    En la seccional Córdoba, Urbano no se sale del libreto: los reclamos y quejas abundan pero a la hora de pelear contra los despidos en las diferentes empresas, no saca ninguna medida conjunta y deja a los compañeros y delegados peleando fábrica por fábrica, ¡como si la crisis no fuera generalizada para toda la rama! Ni hablar de salir a pelear por el aumento igual a la canasta básica, como se ha planteado en los congresos seccionales; ni siquiera hay voluntad de imponer el pago de lo ya firmado a las empresas.

    Independencia de los sindicatos del Estado

    Cuestionar la intervención del Estado en las relaciones laborales va en contra de la ideología y de los propios intereses de la burocracia sindical peronista. Por eso, no pueden enfrentar el techo salarial impuesto por Milei y su gobierno a través de la no homologación de acuerdos, ni la imposición de conciliaciones obligatorias para bloquear las medidas de fuerza de los trabajadores. El Estado juega para las patronales, la burocracia sindical que dirige los gremios es la tercera pata de esa Santa Alianza.

    Congreso de delegados con mandato y Paro nacional metalúrgico

    La situación no da para más. No podemos permitir más despidos, ni acuerdos de rebajas salariales y suspensiones para que la crisis la paguemos los metalúrgicos, ni seguir viviendo con un salario de miseria. Es hora de enfrentar la injerencia del estado en la paritaria y sacarnos de encima a los burócratas como Furlán que no mueven un dedo para mejorar nuestra situación.
    Impulsemos asambleas en las fábricas, mocionemos la necesidad un congreso de delegados metalúrgicos con mandato de base para votar un plan de lucha por la reincorporación de todos los despedidos, basta de despidos y suspenciones, efectivización de los contratados y trabajadores de consultoras, pago inmediato de todos los montos acordados, pase al básico de los premios (presentismo, productividad, incidencias, etc). Para enfrentar los planes de crisis de las empresas, impongamos las escalas móviles de horas de trabajo y salario, con un salario inicial mínimo igual a la canasta básica. Si las empresas lloran que están en crisis, impongamos la apertura de los libros contables.  
    En cada seccional, cómo es el caso de Córdoba, podemos iniciar la lucha impulsando congresos regionales de delegados con mandato para romper la pasividad de los burócratas cómo Urbano, que se escudan en la inoperancia de Furlán y el secretariado nacional y esperan que los problemas se resuelvan por la buena voluntad de un gobierno nacional que odia a la clase obrera y no da pisada sin pedir permiso a EEUU y el FMI.
    Recuperemos la UOM y la CGT. Impongamos la voluntad de las fábricas para acabar con este desastre. Vamos al paro nacional metalúrgico y a un plan de lucha por el salario y contra los despidos.

  • Rechazar la conciliación obligatoria de Llaryora y la Celeste

    El 16 de julio, el gobernador Llaryora le solicitó al Ministerio de Trabajo de la provincia que dictara la conciliación obligatoria a los docentes de Córdoba, garantizando así el normal inicio de clases el lunes próximo.
    La burocracia celeste cómplice del plan de ajuste del gobierno provincial, aceptó dicha conciliación impidiendo que se concrete el paro de 48 hs, votado en la última asamblea de delegados departamentales de UEPC. Recordemos que el plan de lucha definido por la docencia era: paro por 48 hs para el 22 y 23 de julio y el no inicio de clases como consecuencia de una segunda e insuficiente oferta salarial del gobierno provincial.

    Claramente el gobernador achica el gasto en consonancia con la política de Milei, dictada por el FMI y a sabiendas que la pérdida salarial del último trimestre ubica a los docentes por debajo de la línea de pobreza, se atreve a declarar públicamente, lo contrario. Además de esta mentira, corroboramos que el cinismo del ejecutivo no tiene límites al declarar que va a “mejorar la propuesta” programando para más adelante los descuentos del Fondo Solidario de Atención para Enfermedades Emergentes e Innovación Tecnológica (FOSAET) y del fondo para la Administración Provincial del Seguro de Salud (Apross). Mientras, trata de ganar tiempo con la conciliación.

    No contento con esto, el gobernador se mete en la vida política del gremio con la clara intención de macartear, haciendo responsable a la dirigencia de izquierda de la seccional capital de poner palos en la rueda para que la docencia cordobesa acepte “mejorar el salario”. No debemos aceptar que Llaryora interfiera en la vida interna del gremio. Las diferencias con la burocracia celeste, las enfrentamos a diario organizando en las escuelas: asambleas, plenarios, paros y movilizaciones. Métodos de lucha de nuestra clase, para enfrentar a la burocracia traidora, socia del Estado -patrón.

    Plenario de delegados mandatados para ratificar el plan de lucha

    Diez días hábiles de conciliación a partir del lunes 22 de julio, es lo dictado por Sereno, secretario de trabajo. Debemos rechazar la medida, por su carácter coercitivo porque el gobierno es juez y parte en este conflicto.  A su vez, los trabajadores no debemos confiar ni un ápice en las instituciones burguesas, sólo podemos confiar en nuestras propias fuerzas.

    La dirección de UEPC capital, recuperada de manos de la celeste, ha declarado su rechazo a la conciliación. Es una gran oportunidad para postularse como dirección alternativa a la burocracia, junto a los delegados departamentales y escolares combativos del resto de los departamentos de la provincia, convocando a un plenario de delegados mandatados de todas las escuelas de la provincia para rechazar la conciliación obligatoria y ratificar el plan de lucha votado en la última asamblea departamental. En esta perspectiva, impulsemos asambleas en cada escuela, y saquemos pronunciamientos públicos de rechazo a la conciliación y de repudio al accionar inconsulto de la burocracia, exigiendo plenario ya!

    Es inadmisible que la burocracia celeste, luego de perder la votación de la departamental aún teniendo un estatuto amañado al servicio de sus intereses, acepte pasivamente la conciliación y deponer el plan de lucha. Y como si todo esto fuera poco, en el comunicado oficial pretende amedrentarnos  citando la ley de asociaciones sindicales y señala lo riesgoso de no someternos a los designios del Estado-patrón. Debemos aclararle a Cristalli y cía. que el único riesgo que corre nuestra organización sindical es que ellos continúen entregando sistemáticamente a la docencia. Cansados estamos de los paritarios de la burocracia y sus prácticas genuflexas ante el estado, ¡nosotros luchamos y ellos negocian migajas! Es hora de elegir a nuestros paritarios votados en asamblea, con mandato y revocables, para que podamos tomar la negociación salarial en nuestras manos. Enfrentar el ataque en curso al conjunto de los trabajadores es tarea de las seccionales recuperadas y de los activistas antiburocráticos, es necesario señalar el camino para reagrupar a la vanguardia en un debate programático para dar una salida obrera a esta crisis, convocando al activismo de los hospitales y estatales en general para pelear por una Paritaria Estatal Única.

    A su vez, en la provincia se desarrollan conflictos tales como la lucha de los trabajadores de los SRT de la UNC con quienes debemos tender lazos de solidaridad activa, al igual que los trabajadores de la industria ceramista que están de paro por la falta de respuestas ante el pedido de mejora salarial. También hay despidos y suspensiones en la industria metalmecánica y automotriz, en medio de un escenario recesivo que debemos enfrentar el conjunto de los trabajadores estatales y privados, imponiendo a la CGT y a las CTA un  paro activo provincial para derrotar el plan del FMI, Milei y Llaryora.

    • No a los salarios de hambre de Llaryora. Salario inicial igual a la canasta familiar
    • Rechacemos la extorsiva conciliación obligatoria
    • Plenario de delegados mandatados para ratificar el plan de lucha
    • Por delegados paritarios elegidos en asamblea
    • Por un paro provincial activo
    • Todos a la marcha del martes 23/07, movilicemos a la sede de UEPC
  • Bancarios: Acuerdo paritario silbando bajito

     

    El 27 de marzo La Bancaria emitió un comunicado anunciando el acuerdo paritario de enero a marzo 2024 (a plazo vencido), cerrando el tramo con un 9% de aumento para el último mes del trimestre. Así la conducción anuncia un aumento de 50% respecto del salario bruto de diciembre 2023.

    No hace falta decir que este acuerdo se cocinó con total secretismo y a espaldas de los trabajadores, porque éste es un método habitual de la burocracia, pero es alarmante el grado de desmovilización que está generando la conducción en medio de tremendo ataque a las condiciones de vida del conjunto de la clase trabajadora.

     

    Números mentirosos

    Los anuncios de acuerdos paritarios se han vuelto cada vez más discretos y esto responde al hecho de que todos sabemos que los números no cierran. Además del dibujo de los números de inflación del INDEC del gobierno de Milei, emulando las épocas de CFK, el descuento por el impuesto a las ganancias sigue afectando a un sector de bancarios en categorías especializadas, con adicionales, etc., ya que la ley de Massa no eliminó la 4ta categoría, sino que subió el piso a 15 salarios mínimos (muy atrasados respecto de la inflación). Las complejas arquitecturas de parches sobre parches al Estado que armaron los gobiernos del peronismo, el PRO y estos supuestos libertarios es un “toma y daca” que siempre termina perjudicando a los trabajadores. En este caso, la licuadora de Milei ha planchado el salario de tal forma que la gran mayoría de los asalariados se encuentran percibiendo menos que los 700 mil pesos necesarios para superar la línea de pobreza. Sin embargo, no sólo se descuenta “ganancias” a los salarios de 2 millones, sino que se está planteando reimplantar el impuesto bajando el piso y haciendo que sean cada vez más los asalariados que paguen.

     

    Inacción ante los despidos y la tercerización

    En el marco de una ola generalizada de despidos en establecimientos estatales y privados de todas las ramas, los bancos vienen haciendo lo propio. Esta no es una situación nueva, sino que se viene desarrollando de a poco, pero sostenidamente, desde la pandemia. En notas anteriores (aquí, aquí y aquí) hemos desarrollado el rol de la burocracia para contener la bronca de los trabajadores mientras las condiciones laborales se deterioran en el largo plazo. Si bien los trabajadores de la rama aún conservamos conquistas que en otras las patronales han borrado de un plumazo e incluso la erosión que la inflación ha hecho en nuestro salario es menos notoria y abrupta que en otros casos, cada vez hay más tercerizados que no están encuadrados bajo el CCT bancario y no gozan de los mismos derechos laborales que los de convenio. Justamente, el juego de las patronales es nivelar para abajo y buscar el enfrentamiento de trabajadores contra trabajadores. Ante esto, la CGT, tanto los gordos como el ala “díscola” de Moyano-Palazzo, se llama al silencio y queda cada gremio peleando aisladamente. Tenemos que frenar los despidos y pelear por que se efectivicen los tercerizados.

     

    No a la privatización del Banco Nación

    Hasta ahora, ante la amenaza de venta del mayor banco del país, Palazzo y cía. se han limitado a hacer un acto superestructural con la cúpula de la CGT y juntar firmas para acompañar un proyecto de ley. Nada más alejado de los métodos obreros y de la tradición del gremio bancario, que tiene en su historia importantes gestas.

    Para los confundidos por la perorata “anarco capitalista” del gobierno, que piensan que la privatización de las instituciones públicas y el impuesto al salario van a afectar a la “casta” y que la reforma laboral que impulsan los libertarios va a redundar en mejoras para los “que trabajan honestamente y compiten en el mercado laboral” en desmedro de los “chorros que viven de la tuya”, el resultado será totalmente lo opuesto a lo que esperan. Milei no va a barrer con ninguna casta, sólo pretende que gobierne el ala del capital financiero sobre los destinos del país. Esto se traduce en poner todos los recursos y estructura productiva en función de los intereses del capital imperialista, totalmente expoliador. No sorprende que el nombre que suena para comprar el BNA sea el holding “Black Rock”. También hay que decir que no es muy distinto de lo que proponía Massa, sólo que los libertarios no quieren intermediarios “nacionales”.

    Es urgente que levantemos un plan de lucha contra la venta del BNA, contra los despidos (abiertos o encubiertos bajo la forma de retiros voluntarios u otras), contra el impuesto al salario bajo cualquier nombre que le pongan y por unir las filas de los trabajadores para enfrentar el ajuste de Milei, los gobernadores y el FMI. Esto tiene que ser un puntapié para que desarrollemos un programa de transición que desarme el usurero sistema financiero burgués y se plantee el control de la producción, del crédito y del comercio exterior por parte de la clase obrera.

     

    Crisis de dirección

    Está claro que la apuesta de la burocracia de incorporarse a las listas electorales del Frente de Todos/Unión por la Patria ha demostrado ser un fracaso más. No sólo no aportan nada desde sus bancadas parlamentarias para el bien de los trabajadores, sino que además ataron los destinos de los sindicatos a la suerte de un frente electoral de conciliación de clases con sectores de la burguesía y la pequeña burguesía y fueron cómplices de las medidas antiobreras de Alberto Fernández durante la pandemia. Todo esto, en medio de una crisis inédita de las instituciones de gobierno burgués.

    El discurso contra la “casta” que impulsó Milei fue bien recibido en distintas capas de trabajadores, no porque simpaticen con Margaret Thatcher, ni con los milicos genocidas que defiende Villarruel, sino porque de alguna manera ven que la burocracia sindical, anquilosada en las organizaciones obreras y adicta al Estado, junto con un sector de la administración estatal que vive de prebendas (que no son precisamente los trabajadores estatales, en su gran mayoría precarizados), de alguna manera se acopla a una idea de casta. La batalla cultural de los libertarios es tan berreta que vacían cualquier concepto de contenido, pero en cierta medida están sembrando una confusión peligrosa en las filas obreras.

    Seamos claros: nuestros enemigos son los capitalistas, cuyos intereses defienden el FMI, el gobierno, las instituciones de la democracia burguesa y tienen de aliada a la burocracia sindical.

    En nuestros términos: lo que hay que hacer es barrer a la burocracia sindical y tomar la dirección de nuestros sindicatos, para utilizarlos como la herramienta de organización de la clase y control de la producción. La burocracia sindical lleva años desarrollando el clientelismo sindical, el modelo de sindicato prebendario y de gestión de servicios, formando una base clientelar. Nada más alejado del rol original de los sindicatos, como herramienta por excelencia de lucha colectiva de clase obrera. Tenemos que impulsar un activismo que plantee claramente que ni las variantes patronales, ni la burocracia nos van a resolver los problemas que ellos mismos nos generan. Hoy más que nunca la tarea de los delegados y activistas combativos es recuperar los sindicatos y comenzar a organizar los gérmenes del poder obrero dentro de las entrañas del podrido régimen capitalista.

    Es urgente organizar una Oposición Revolucionaria en bancarios y en todos los sindicatos. La unidad de las filas obreras sólo puede forjarse bajo una dirección totalmente independiente de los intereses patronales. Convoquemos a un Congreso de delegados de base con mandato para dotarnos de un programa y un plan de acción que vaya en este sentido. Organicemos una huelga general que sea parte de un programa de movilización de la clase obrera para desorganizar a los capitalistas en donde más les duele.

     

     

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