Tras más de dos meses y medio de conflicto docente, con enormes movilizaciones y paros contundentes, el gobierno de Llaryora y su ladero Cristalli debieron recurrir a la militarización de una de las sedes de la UEPC para intentar cerrarlo. La bronca de los trabajadores de la educación se asienta en una situación calamitosa, tanto desde el punto de vista salarial como de las condiciones de trabajo, permeadas por el descalabro económico impuesto por el plan de Milei, los yanquis y el FMI que se expresa en una creciente descomposición del tejido social en toda la provincia. No les alcanzó con cuatro ofertas salariales engañosas, con los aprietes del gobierno escolar, con los descuentos por los días de paro, incluso la conciliación obligatoria no les garantizaba poder imponer un acuerdo a la baja a la docencia. Debieron recurrir a la Policía de Córdoba, dejando al desnudo la estatización de los sindicatos y la crisis pasmosa de la burocracia celeste como mediación.
Repudiamos enérgicamente la militarización, la represión y la detención del delegado departamental de Capital, Pablo Perón, ocurrida el pasado lunes 20 de abril en las inmediaciones de la Casa del Docente. En ese recinto debía realizarse la asamblea provincial de delegados departamentales que, mandatados por las asambleas escolares, llevaban el contundente rechazo a la cuarta propuesta salarial del gobierno.
La presencia de la policía dispuesta por el gobierno de Llaryora y avalada por Cristalli, tuvo como objetivo imponer la aprobación de una cuarta propuesta bis, que incluía tres enmiendas (de mayo a octubre, dejar sin efecto el 2% y calcular la actualización por el 100% del IPC, un monto no remunerativo de $30.000 más para jubilados y el no descuento de uno de los días de paro) para permitir la conocida maniobra del cambio de los mandatos de los departamentales celeste aduciendo una “mejora”. Ante la falta de patotas propias, Cristalli y la celeste hicieron ingresar a policías de civil a la sede, mientras un brutal operativo acordonaba la cuadra para evitar que los activistas manifestaran su repudio al fraude de la burocracia. Cristalli ya había entregado la paritaria al estado patrón, ahora pasaba a entregar directamente el sindicato a la policía. Este accionar no sólo constituye un ataque a la organización democrática de la docencia, sino también un intento deliberado de silenciar la voluntad colectiva. Denunciamos estos hechos como parte de una política sistemática de disciplinamiento y rechazamos la presencia de policías infiltrados en la sede gremial.
La traición de la genuflexa conducción Celeste de UEPC no sorprende a nadie. La docencia de toda la provincia estamos llamados a desconocer y rechazar lo resuelto en esa asamblea provincial viciada, atravesada por prácticas burocráticas y condicionada por la presión del aparato de represión del Estado burgués.
Frente a este escenario, se vuelve imprescindible reafirmar la organización desde las escuelas, recuperar la iniciativa y exigir una representación que esté a la altura de las circunstancias. Impulsemos asambleas escolares para revocar a los delegados de la celeste y a todos los delegados que avalen la militarización de nuestra organización y su entrega a la patronal. Elegir nuevos delegados que respondan a la voluntad de la base es una tarea urgente.
La docencia necesita una conducción que no vacile frente a las presiones, sino que defienda con claridad las decisiones expresadas en los mandatos de las bases. Ahora bien, a nuestro entender, la conducción de la UEPC Capital en lugar de apoyarse en la fuerza de la base docente organizada en las escuelas, viene perdiendo tiempo sin avanzar en una definición clara en relación al problema de los problemas: la independencia de los sindicatos en relación al Estado. Primero, “rechazando” la conciliación obligatoria sólo de palabra, es decir, sin desacatarla y limitándose a exigir a la burocracia celeste que lo haga... cuando fue esa misma burocracia la que negoció la conciliación con Llaryora para evitar su propio derrumbe! Y ahora -con la anunciada traición de la burocracia Celeste- la línea fue “esperar y ver” como eso se traduce en “costo político” para Cristalli. Es decir, en lugar de poner toda la fuerza de la docencia -en unidad con el resto de los estatales como los judiciales que están en pleno plan de lucha o los trabajadores de hospitales que comienzan a calentar motores- para derrotar la imposición de un acuerdo a la baja a través de la represión, apuestan a un desprestigio de la Celeste (innegable) para recuperar el sindicato por la vía de las urnas el año que viene.
Frente al intento de disciplinamiento por parte de Llaryora y su ladero Cristalli, debemos ser claros con la docencia en lucha y enfrentar la injerencia del Estado en nuestros sindicatos. Enfrentando la reaccionaria Ley de asociaciones sindicales. Por la independencia de los sindicatos del Estado. Abajo el estatuto burocrático. El primer artículo del nuevo estatuto que debemos imponer para la UEPC debe decir bien grande: expulsión inmediata de todo representante sindical que colabore con las fuerzas represivas.
No podemos permitir que todas las enormes luchas que ha dado la docencia en Córdoba terminen traicionadas de la misma forma: en una votación amañada en la burocrática asamblea de delegados departamentales controlada por el aparato Celeste. Insistimos en la necesidad de barrer con ese organismo burocrático y reemplazarlo por un Plenario Provincial de delegados mandatados, una instancia de deliberación y resolución que exprese genuinamente la voluntad de las bases y que esté dispuesta a llevarla hasta sus últimas consecuencias. Algunos sectores de la propia conducción de la UEPC capital, como Construcción, dicen que eso significaría salirse del estatuto: ¡claramente el estatuto es parte de las ataduras del sindicato al Estado y fuente del poder de la burocracia! ¡Votemos en un plenario verdaderamente democrático un nuevo estatuto, cuyo principio sea la independencia del Estado, donde la asamblea sea soberana y rija la voluntad de las escuelas! En el interior provincial, numerosos compañeros y compañeras ven a UEPC Capital como una referencia de lucha y como la posibilidad cierta de desprenderse del lastre que representa la burocracia sindical. La delegación capital debe dejar sus vacilaciones de lado y ponerse a la cabeza de esta pelea, sólo tirando el estatuto celeste al basurero de la historia podremos conquistar el triunfo de la lucha de la docencia.
Debemos discutir con los docentes de las otras provincias que se encuentran peleando, aislados por la acción de la CTERA. La burocracia celeste es una sola en todo el país y es responsable directa del ataque perpetrado por el gobierno de Milei y los gobernadores a los trabajadores. Como primer paso, la UEPC Capital puede convocar, desde el lugar que se ha ganado en la lucha cordobesa, a un Congreso Nacional de delegados mandatados de toda la oposición docente para organizar el enfrentamiento a la burocracia sindical y discutir el programa y los métodos para llevar la lucha a la victoria. Por un paro educativo nacional para torcerles el brazo a las burocracias locales y a los gobernadores cómplices.
La militarización de los sindicatos para apuntalar a la burocracia sindical podrida es un precedente que como movimiento obrero no debemos dejar pasar, es un adelanto de los métodos que prepara la burguesía y los gobiernos ante el avance de la crisis. Impulsemos asambleas en las fábricas y lugares de trabajo y mocionemos el paro provincial activo e impongamoslo a las CTAs y CGTs como rechazo a este ataque de nuestros enemigos de clase. Es una forma de preparar el paro nacional en el camino a la huelga general para derrotar a Milei y sus aliados como el peronista Llaryora.