Los docentes de la COR de la provincia de Buenos Aires, que militamos en la agrupación Nueva Letra, participamos del frente multicolor en Florencio Varela y Quilmes y llamamos a votar a la lista provincial. Sin embargo, no apoyamos la lista en Matanza. Y en este artículo queremos empezar un debate fraternal con todas y todos los activistas, militantes, delegados y docentes que honestamente están participando de estas elecciones para darle un puñetazo a la burocracia de la Celeste y así dar la pelea por un sindicato independiente de los partidos patronales y los gobiernos de turno.
RADIOGRAFÍA DE UNA BUROCRACIA CUARENTONA
El 13 de mayo hay elecciones en SUTEBA. Hace un buen tiempo ya, desde la última reforma del Estatuto del sindicato docente más grande de la provincia de Buenos Aires, se renuevan las juntas ejecutivas seccionales y la provincial cada cuatro años. La agrupación Celeste, conducida por Roberto Baradel desde el 2004, es una corriente sindical del peronismo. Desde la fundación del SUTEBA, que está por cumplir 40 años, dirige el sindicato de manera mayoritaria. Mary Sánchez y la Marcha Blanca del ‘88. Yasky, durante la Carpa Blanca y el conflicto bonaerense del 2001, son los antecesores de Baradel, un dirigente tan desprestigiado que esta vez, no se presenta. María Laura Torre es la dirigente que viene preparándose para ser la próxima Secretaría General del SUTEBA. Desde hace varios años, más precisamente durante la consolidación del kirchnerismo en el gobierno con el Frente para la Victoria, la agrupación lista Violeta, del PC, se convirtió en aliada sindical de la Celeste, en consonancia con la política de este partido que no sólo apoyó a los Kirchner, sino que son parte fundacional de La Cámpora, brazo interno del kirchnerismo en el PJ.
Esta radiografía política de lista Celeste-Violeta, no sólo es necesaria, podemos decir que es suficiente para comprender porqué con el paso de los años este sindicato que supo ser el más grande en número de afiliados, pero también de participación sindical, con centenares de delegados y delegadas que participaban de las instancias intermedias de la vida gremial del SUTEBA; hoy se ha transformado en un aparato burocrático, con dirigentes repudiados y con cada vez menos afiliados, pero más superestructura.
La Celeste le ha garantizado la aplicación de las políticas a todos los gobernadores peronistas y, cuando no gobierna el peronismo, al igual que al mando de la CTERA a nivel nacional, subordinan la política sindical al rol opositor del peronismo, que se puede resumir en “hacer que me opongo”, para desgastar al gobierno y presentarse como la alternativa. Como toda la burocracia sindical peronista, la política gremial de la Celeste -Violeta siempre se trata de lo mismo: que la clase trabajadora sea furgón de cola de algún sector patronal “nacional y popular”, a veces con discursos más progres, otros más conservadores, de lo que se trata es de garantizar la gobernabilidad y la alternancia de los partidos patronales en el poder. Así la Celeste ha sido el brazo ejecutor sindical en la docencia de las políticas educativas, como ahora, entregándole sus mejores cuadros como funcionarios al gobierno de Kicillof.
Pero como mencionamos más arriba, en estos 40 años la Celeste ha buscado y conseguido aliados, ahora con la Violeta, pero en algunos mandatos con la Azul y Blanca, agrupación sindical docente del PCR.
Y si analizamos políticamente, tiene mucho sentido esta unidad que supieron tener las dos agrupaciones. Porque el PCR anda buscando siempre algún sector patronal nacionalista donde cobijarse. Y ha sabido encontrar refugio en diferentes sectores del peronismo, tanto es así que en su momento formaron un frente electoral con un ex ministro kirchnerista que quiso jugar por separado, para luego directamente ser una parte más del “Frente de Todos”.
En realidad, la Celeste y la Azul y Blanca se unen o dividen por cuestiones ajenas a la lucha docente. En 2008 eran conducción juntas y las separó la crisis por la 125, es decir, una pelea entre distintos sectores de la patronal argentina. La Azul y Blanca se alineó con la patronal del campo, mientras que la Celeste apoyó a CFK. Pero no tuvieron problema en volver a unirse cuando peligró su conducción en algún distrito, a manos de la oposición.
La Azul y Blanca sabe jugar cualquier juego, para mantenerse como conducción, se ha pintado de Celeste, pero también de multicolor, un verdadero camaleón gremial. Con esta política ha sido oficialista y opositora a la Celeste, según le convenga, aunque pagando el costo de perder luego de 36 años la conducción en Quilmes.
LA MULTICOLOR
En el SUTEBA siempre hubo oposición a la Celeste, las corrientes de la izquierda trotskista son parte de la vida interna sindical bonaerense desde antes de la formación del SUTEBA. Con los vaivenes de la lucha de clases, la docencia argentina tiene tradición de lucha y organización, y la bonaerense no es la excepción. Antes del 2001 ya hubo, con La Matanza a la cabeza, un bloque de seccionales opositoras, que jugaron un rol combativo durante los conflictos. La Azul y Blanca, conduciendo Quilmes y Berazategui.
El frente Multicolor, surgió como un frente de agrupaciones para ganarle a la celeste, y así se conquistaron varias seccionales en algunos períodos.
Este frente incluyó a la Azul y Blanca, que en la elección anterior definió “salir de la multicolor”. Y en este 2026, presenta SU en muchos distritos y a nivel provincial. Excepto en La Matanza, distrito en el que se formó un Frente “Multicolor- Azul y Blanca”. Al PCR no le importa mucho lo cromático, tampoco lo programático, le interesa ganar en algún lado, y parece que están convencidos de que en Matanza se le puede ganar a la Celeste-Violeta.
UN DEBATE QUE HAY QUE DESARROLLAR: ¿QUÉ OPOSICIÓN NECESITAMOS?
Los docentes la agrupación Nueva Letra no fuimos parte de la Multicolor porque para nosotros la Azul y Blanca es parte de la burocracia sindical, por su programa político y sus métodos en las seccionales que condujo. No estamos diciendo que puntualmente no se pueda hacer unidad de acción para impulsar la lucha, pero el PCR no es combativo ni antiburocrático.
Los docentes hemos perdido conquistas y ha avanzado la precarización y la flexibilización en nuestro sector, además de la pérdida de poder adquisitivo de nuestro salario. La clase trabajadora lucha por sus reivindicaciones y/o resiste a la ofensiva de la burguesía, y la docencia no escapa a eso. Todos los años se desarrollan procesos de lucha docente, en todo el país. Y en cada lucha se evidencia la necesidad de sacarse de encima a la burocracia sindical, que año tras año se transforma en un escollo mayor. Y en cada entrega o agachada, la bronca e impotencia del activismo docente se percibe con más claridad.
Es una tarea ineludible de las agrupaciones antiburocráticas disputar la dirección a la burocracia sindical y recuperar los sindicatos como herramientas de organización y lucha, pero también como organismos de la clase trabajadora para luchar contra este sistema capitalista que nos hunde en la miseria y la descomposición social, y nos lleva a la barbarie. No se trata solo de luchar por el salario. La independencia de clase es una frase muy usada por el activismo militante de izquierda, pero ¿qué quiere decir? Ésta es para nosotros una discusión muy importante, que hay que desarrollar.
Las agrupaciones sindicales de la Multicolor son parte de la oposición antiburocrática y en este último periodo la Multicolor como frente ha desarrollado la lucha desde las seccionales que conducen, muchas veces abriendo la posibilidad de que miles de docentes se sumen a luchar y expresen su descontento con la burocracia de la Celeste. Son indudablemente combativas las seccionales conducidas por la Multicolor y expresan a los sectores combativos de la docencia en toda la provincia. Esa es la razón por la que impulsamos un frente con ellos en estas elecciones del 13 de mayo. Sin embargo, nos parece un error la unidad que concretaron en La Matanza con la Azul y Blanca. ¿Por qué? Tenemos mucho para decir sobre esta corriente que condujo sola o en diferentes alianzas en Quilmes y Berazategui, pero lo esencial HOY se puede resumir en que son aliados políticos de Kicillof y, por tanto, de la Celeste-Violeta. Transcribimos algunas definiciones de dirigentes de la Azul y Blanca en la prensa del PCR:
Entonces, ¿dónde queda la independencia de clase en una alianza con el PCR? Nos debemos esta discusión y este balance ¿hasta dónde vamos a recuperar SUTEBA Matanza de la mano de un socio político de la Celeste-Violeta y Kicillof?
Corriente Obrera Revolucionaria
12/9/18