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50 AÑOS DE IMPUNIDAD

Jueves, 19 Marzo 2026 19:21
Nacionales | 24 de Marzo
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Este 24 de marzo llamamos a movilizar en todo el país y a hacer actos independientes con organizaciones de izquierda, sindicatos, listas y delegados combativos y los sectores en lucha. En oposición a las líneas de conciliación de clases de los organismos cooptados por el Estado y del peronismo, que en estos últimos años ha sido garante del gobierno negacionista de Milei.

La clase obrera vengará la sangre de nuestros mártires


A 50 años del 24 de Marzo de 1976, el imperialismo, que fuera el gran impulsor y organizador del golpe genocida, nos quiere llevar a una guerra que no es nuestra, previamente perpetrando el genocidio en Gaza y hoy masacrando al pueblo iraní de la mano del enclave sionista de Israel. El gobierno títere de Milei y sus cómplices, a la par que reivindica el golpe cívico militar, pretende someter a los trabajadores a la bota yanqui.
Mucho tiempo e infinidad de acontecimientos han pasado desde aquella primera ronda de las madres en la plaza. Movilizaciones, leyes de impunidad, indultos, reivindicaciones y cooptación de los principales organismos de DDHH han sido los componentes de un largo camino en la lucha contra los genocidas, en la búsqueda de una justicia que no termina de llegar. Lo que no pudieron desactivar mediante la persecución y el ninguneo, los capitalistas lo lograron abriendo la billetera. Los 12 años de kirchnerismo sirvieron para domesticar a los movimientos democráticos mediante homenajes, cargos en el estado, subvenciones y romantización de una “juventud maravillosa” cuyas ideas fueron edulcoradas para hacerlas inofensivas. El PJ, el gran entregador de la militancia y el activismo de los 70s, lavó su cara bajo el silencio cómplice de muchos sobrevivientes, que pasaron de ser parias políticos a protagonistas de una liturgia llena de engaños. Como todo lo que toca el estado lo descompone, las denuncias de corrupción y clientelismo no sólo han minado el prestigio de los principales organismos de DDHH, sino que los han vuelto pasivos y impotentes ante la ola de negacionismo que ha inundado el escenario político con el gobierno de Milei. Abuelas, los restos de Madres e HIJOS sólo se han limitando a indignarse y pronunciar reclamos vergonzosos a la población por no haber votado a Massa en las últimas elecciones.
Esta tragedia no hubiera sido posible sin las organizaciones reformistas como la CTA, el Frepaso y otras yerbas, que hacia el final del menemismo utilizaron a Madres, HIJOS y organismos menores como base electoral para la Alianza, allanando el camino para la cooptación estatal.
Los juicios a los genocidas fueron convertidos en un gran circo donde los cómplices civiles, del poder judicial y los empresarios salieron indemnes. Las prisiones domiciliarias permitieron a los torturadores hacer sus vidas normalmente, burlándose en la cara de sus víctimas, amparados en esta democracia para ricos. Hoy la burguesía vuelve a sentar una provocación imponiendo nuevos regímenes domiciliarios para genocidas, dejando en evidencia que todas las leyes, todas las proclamas en nombre de la democracia no son sino meros engaños para distraernos.
Sin embargo, y a pesar de todas las derrotas, hay algo que no deja dormir tranquilos a los capitalistas: no pudieron borrar de la historia las hazañas de nuestra clase. Los burgueses utilizaron todos los dispositivos a su alcance: represión, muerte, cooptación, mentiras, engaños y sin embargo el peligro resurge en cada lucha obrera, en cada instancia de organización, simplemente porque no se puede matar la lucha de clases.
El gobierno mileísta, como pocos, ha dejado al descubierto el odio visceral que los capitalistas sienten hacia la clase obrera y sus organizaciones. La represión, la reforma laboral, sus leyes y sus medidas destilan miedo y resentimiento contra nuestra clase. Sin embargo, ese odio no es correspondido aún gracias a la acción de la burocracia sindical y el peronismo, que nos dicen que hay una burguesía nacional buena a la cual defender, y que el estado burgués puede arbitrar en los conflictos de clase. Los revolucionarios, que no nos dejamos engañar por estos mecanismos, tenemos la tarea de enfrentar a los mentirosos, para despertar el verdadero odio de clase, motor de la venganza histórica de la clase obrera.

  • Por un 24 de marzo contra la guerra imperialista.
  • ¡30.000 detenidos-desaparecidos, presente! ¡No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos!
  • Contra la represión de ayer y de hoy: Por los compañeros desaparecidos en democracia y los presos por luchar. .
  • ¡Por el triunfo de la lucha de Fate y todas las luchas en curso!

 

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